México. La serie “Chespirito: Sin querer queriendo” ha puesto bajo la lupa no solo la trayectoria artística de Roberto Gómez Bolaños, sino también los episodios más íntimos de su vida, incluyendo su ruptura con Graciela Fernández, madre de sus hijos y su primera esposa. En sus memorias, el comediante narró con franqueza cómo vivió ese proceso, al que definió como uno de los más dolorosos que enfrentó.
El divorcio se formalizó en 1989, tras más de 20 años de matrimonio y en medio de una relación ya consolidada con Florinda Meza, con quien llevaba años compartiendo su vida. En su autobiografía, Bolaños expresó el profundo remordimiento que le causó esa separación y la necesidad que sintió de compensar el sufrimiento emocional provocado.
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Como parte del acuerdo, le entregó a Graciela todas las propiedades que habían acumulado juntos: terrenos, dos casas, muebles, objetos de valor como monedas centenarias y ambos vehículos del hogar, incluyendo el más costoso. Según explicó, fue su manera de asumir la responsabilidad y cerrar ese capítulo con un gesto de justicia.
El origen de su relación con Graciela se remonta a cuando ella tenía apenas 14 años –a punto de cumplir 15- y él 22. Aunque el amor se transformó con el tiempo, su historia con Florinda culminó en matrimonio en 2004, tras casi tres décadas como pareja.