Como si de un juego de mesa se tratara, tras descartar a la reina Isabel II y su marido, el duque de Edimburgo; la prensa británica ha comenzado una cacería para encontrar al miembro de la familia real que expresó sus inquietudes sobre la apariencia del bebé de Harry y Meghan.
A una semana de la escandalosa entrevista los tabloides no dejan de publicar titulares como: “Meghan y Enrique: a la caza para identificar al miembro de la familia real que hizo un comentario racista sobre Archie”, “Exigimos saber quién es el racista” o “¿Quién en la familia real cuestionó el color de la piel de su futuro hijo”.
Incluso, el Partido Laborista, ha pedido investigar las acusaciones de presunto racismo en la monarquía, después de que la duquesa de Sussex, hija de madre negra y padre blanco, hiciera estas declaraciones.
El diario The Times reveló este martes que la reina Isabel II se negó el lunes a firmar un comunicado que los funcionarios del Palacio de Buckingham habían preparado y pidió más tiempo para evaluar el escándalo antes de responder al contenido de la entrevista.