México.- El género documental se ha definido a lo
largo de la historia como aquel que tiene como materia prima la
realidad, sin embargo, desde sus inicios, ha contado con elementos de
ficción que lo alimentan dejando claro que la objetividad y la verdad
absoluta no es su eje.
En este sentido documentalistas como Nicolás Echevarría ofrece su punto
de vista sobre esta controversia que ha existido desde hace varios años y
que a veces hace desaparecer la división entre la ficción y el
documental.
?Creo no existe la objetividad, creo que los documentalistas mentimos
para decir la verdad. Siento que en el mejor de los casos, tratamos de
decir algo, sobre todo una verdad nuestra, porque la verdad objetiva no
existe?, afirmó Echavarría en entrevista.
Y es que el realizador de películas como ?Cabeza de Vaca? o más
recientemente, el documental ?Eco de la montaña?, destaca la incursión
de la ficción en términos de documental desde sus inicios.
?Hay ejemplos ya muy viejos de mezclar la ficción con el documental,
integrar actores en un contexto de documental, hacer una historia de una
fábrica y al mismo tiempo que uno tiene protagonistas de verdad uno
infiltra actores para crear un drama que además está basado en la
realidad?, señaló.
La gran diferencia entre el documental y la ficción radica en que los
personajes que vemos en los documentales son personas reales, con una
historia real, es decir, que viven a pesar de la película, mientras que
en la ficción, se trabaja con actores y personajes creados, aunque, en
algunos casos su historia sea tomada de la realidad.
Pero muchas veces, al realizar documentales, se echa mano de la
recreación de situaciones, que hacen que ?la línea efectivamente se haga
más transparente, es una membrana muy delgada?, tal y como relata el
director ante la pregunta de si existe la ficción en el documental.
?Sí, yo hice una película que se llama ?Poetas campesinos? en la que yo
descubrí a un circo muy humilde que se llama La Maroma que ya no existe,
pero que eran trapecistas, equilibristas y payasos con una banda de
pueblo que se dedicaban a ir de pueblo en pueblo.
?La primera vez que los vi, me impresionó muchísimo y me prometí a mi
mismo que algún día iba a ser una película sobre ellos, regresé después
de cinco años y ya no existían, fui a buscarlos uno por uno, pero me
topé con la sorpresa de que no querían verse entre ellos y los tuve que
filmar por separado.
?Tuve que formar el grupo, tuve que recrear eso que vi que me había
gustado mucho y prácticamente lo que hice fue hacerlos actuar y tratar
la película como si fuera una ficción, con la única diferencia de que
ellos eran los protagonistas auténticos pero la dirigí como si fuera una
ficción?, ejemplificó el cineasta.
Sin embargo, la realidad que se muestra no deja de lado la historia que
existió y que finalmente se trata de un planteamiento hecho por un
director. ?Es una mentira en la medida de que yo mentí, pero es una
verdad en la medida de que yo traté a toda costa de reproducir algo que
yo había vivido hace muchos años?, dijo.
?El documentalista hace eso, exhibe su propia verdad, él decide los
ángulos donde cortar, tiene que intervenir también con los protagonistas
y decirles ?no te muevas?. Viene una combinación, cada director, cada
fotógrafo está representando, exhibiendo su mundo, está proyectándose a
sí mismo en la pantalla?, aseguró Nicolás Echevarría.
Ante esta controversia, cineastas como Andrea Martínez Crowther,
directora de la película ?Cosas insignificantes? y del documental
?Ciclo?, habló sobre los elementos de ficción con los que se trabajan en
el documental y afirmó que existe la ficción en este género.
?Yo sí creo, porque estás contando una historia, tienes personajes
reales pero al final estás armando y contando tu historia usando los
mismos elementos narrativos: la música, la edición, los sonidos, el
ritmo, la luz, pero están tomados de una materia prima diferente?,
expresó la realizadora, quien destacó la ética al trabajar.
?La gran diferencia, más que una cuestión narrativa es una cuestión
ética, en el momento en que haces una película en donde los personajes
existen fuera de la pantalla tienes una obligación ética con ellos y
tienes que saber que lo que tú estás haciendo puede afectar sus vidas?,
explicó Andrea Martínez.
La cineasta que afirmó que ?es imposible hacer algo objetivo y que la
verdad es subjetiva?, habló de su experiencia al realizar ?Ciclo?, en el
que recreó distintas escenas que se incluyen en el documental, con el
objetivo de contar la historia de una mejor manera y sin que esto
infiera en la realidad que se cuenta.
?En ?Ciclo? hay unas escenas que son recreadas, como los dos ciclistas
que andan en la carretera, mandamos a hacer los vestuarios, es una
ficción y yo por ejemplo, le di un formato diferente al súper 8 original
y al recreado, pero la mayoría de la gente no se da cuenta, así que de
alguna manera estoy metiendo una ficción ahí?, señaló.
Finalmente, la joven cineasta Yulene Olaizola, egresada del Centro de
Capacitación Cinematográfica y realizadora de documentales como
?Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo?, así como de ficción como
?Fogo?, afirmó que la línea entre documental y ficción ha sido delgada
desde siempre.
?Las situaciones de ficción siempre se han nutrido de la realidad y creo
que los cineastas siempre nos hemos aprovechado, cuando hacemos un
documental de elementos de ficción y viceversa pero cada vez es más
claro que no existe ese límite.
?Sólo cuando es por fines prácticos cuando tienes que llenar una ficha
técnica de tu película para meterla a festivales o a una clasificación
pero creo que es justo una etiqueta que te sirve para términos
técnicos?, concluyó Olaizola.LM
Cineastas recurren a la ficción en el documental
* Realizadores como Nicolás Echevarría y Yulene Olaizola consideran que existe una línea muy delgada entre ambos géneros, y que en la mayoría de los documentales se mezclan realidad y ficción
Fuente: Internet