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Cautiva OSN con obras de Ginastera, Chaikovski y Revueltas

Vadim Gluzman, violinista invitado

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Ciudad de México.- Anoche, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) presentó el programa No.
10 de la Temporada Anual de Conciertos 2013 con lleno total en la Sala
Principal del Palacio de Bellas Artes. Gala conducida por Carlos Miguel
Prieto que contó con el músico afincado en Israel (nacido en Ucrania)
Vadim Gluzman como violinista invitado.”Suite del ballet Panambí”, de Alberto Ginastera (1916-1983), “Concierto para violín y
orquesta” (Allegro moderato, Canzonetta, Finale: Allegro vivacissimo),
de Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893), y “La noche de los mayas” (Noche
de los mayas, Noche de jaranas, Noche de Yucatán, Noche de
encantamiento), de Silvestre Revueltas (1899-1940), fueron las
composiciones mostradas.Un autor argentino insertado
dentro de la corriente “expresionismo nacionalista”, un notorio
representante del romanticismo ruso y una de las grandes figuras del
modernismo sinfónico mexicano protagonizaron, respectivamente, la
recepción con las peculiaridades de sus anuencias y conformes
concertinos.Comenzó el recital con las prosodias del
bonaerense Ginastera, considerado como representante clave del siglo XX
dentro de las coordenadas de la “música académica” latinoamericana:
ballet, ópera, piezas orquestales, música de cámara, y, asimismo, obras
para piano, guitarra, órgano y coro conforman un singular inventario que
los musicólogos han distribuido en tres etapas: nacionalismo objetivo,
nacionalismo subjetivo y neo expresionismo.La “Suite del
ballet Panambí” se inscribe, indiscutiblemente, en un proyecto
compositivo que finca sus raíces en melodías y ritmos de las culturas
tradicionales rioplatenses (nacionalismo objetivo). Precisamente, el
ballet “Panambí” está inspirado en una antigua leyenda guaraní.La
OSN entró a las coordenadas de esta pieza desde sugerente susurro de
los metales que dan cabida a las cuerdas y arpas con vibrato de
atmósfera “caleidoscópica” encumbrada en alternativas enunciaciones de
flautas sinuosas, percusiones punzantes, glissandos de los trombones y
puntillismo de instigador colorido instrumental poblado de provocativas
disonancias.Cadenza sostenida en seductor solo del primer
violín trazado en líricos realces. El Stravinsky de “La consagración de
la primavera” merodea algunos pasajes, desde una estética de amagos
seriales y gradaciones contrapuntísticas (interacciones
melódicas/armónicas), las cuales delinearon un brioso introito de la
OSN.Uno de los más conocidos y cotizados conciertos para
violín dio pasó a la segunda parte de la velada. El autor de “El lago de
los cines” en una pieza desmesurada y hermosa, vibrante y delicada,
exaltada y lenitiva, trivial y solemne, lóbrega y cristalina… La OSN,
Gluzman y Prieto enfrentaron todas las onduladas esquinas de esta obra
magistral con íntegra “concordia sentimental”.Alistaron
las cuerdas atisbos del leitmotiv que Gluzman completó con absoluto
manejo técnico. Arenga de flautas, fagotes, oboes, trompas y clarinetes
escoltando una conmovedora melodía que las cuerdas de la OSN hilvanan
con acusada disertación. Solo del violín solista que pone en vilo al
recinto. Allegro moderato: enjambre de emociones que el solista
transmite con efusivos gestos y radiante sonoridad.Canzonetta
coral (segundo movimiento) sostenida por una severidad inicial en los
acordes de los vientos de costura breve que posibilita la recreación de
un motivo tradicional ruso. Uno de los más hermosos instantes de la
música romántica: gozo suspendido, empinado en el balbuceo de una paloma
nómada: la belleza existe cuando Dios conversa desde el silencio.Puente
entre el Allegro moderato y el Allegro vivacissimo (Finale). Concierto
de exigencia virtuosa, quizá con algunos “sondeos ordinarios” en la
formalidad ejecutante que, sin embargo, el intérprete radicado en Israel
supo humedecer con soliviantada elucidación.Finale de
múltiples variaciones que la OSN desbordó con brioso parlamento
orquestal. Ejecución de rapidez pasmosa que el director Prieto asiente
con guiños cómplices. Ovación total. Cinco salidas del ucraniano que lo
llevan a la ejecución de “Sarabanda”, (“Partita No. 2”, de Bach) desde
ensimismada dicción.Intermedio. Notimex se acercó al
violinista y antropólogo de origen francés Hervé Prado, presente en el
convite, quien manifestó: “Ha sido hasta ahora, una gran noche de la
Orquesta Sinfónica Nacional y de su director artístico Carlos Miguel
Prieto. La técnica y sensibilidad de Vadim Gluzman no necesitan
comentario: concertino categórico por donde quiera que uno lo escuche y
vea”, precisó el artista galo.Tercera llamada. “La Noche
de los mayas”, de Silvestre Revueltas Sánchez: director de orquesta
considerado el más influyente músico mexicano del siglo XX. La
trascendencia y particularidad de sus piezas para formato de cámara y
otras composiciones lo sitúan como “el mejor compositor latinoamericano
de todos los tiempos” (Peter Garland).Para muchos
musicólogos, “el único compositor de genio que ha tenido México”. 50
años después de su muerte, años 90 del siglo pasado, comenzó el interés
por las obras de este compositor/violinista, quien siempre rechazó los
parámetros estéticos del Nacionalismo Mexicano.Hoy, son
solicitadas por muchos conductores composiciones como “Cuauhnahuac”
(1930), “Alcancías” (1932), “El renacuajo pescador” (1933), “Janitzio”
(1933), “Planos” (1934), “Redes” (1934), “Itinerarios” (1937), La Noche
de los Mayas: “Noche de los Mayas”, “Noche de Jaranas”, “Noche de
Yucatán”, “Noche de encantamiento” (1939) y “Cinco canciones tontas y
dos canciones para niños”: “Caballito”, “Las cinco horas”, “Canción
tonta”, “El lagarto y la lagarta”, “Canción de cuna”, “Serenata”, “Es
verdad” (1939), entre otras, de un breve catálogo de alcance universal.Es
“Redes” la primera composición que le da cierto prestigio; pero, será
“Sensemayá” (1938), la que lo consagra definitivamente a nivel mundial
con más de 20 grabaciones bajo batuta de conductores de reputación
internacional, y prestigiosas orquestas (Simón Bolívar, OFCM, OFUNAM,
Filarmónica de Nueva York, Camerata de Las Américas…).Niño
prodigio del violín, tocó su primer recital a los 12 años. Periplo de
estudiante por ciudad de México, Chicago, Texas y San Antonio; Carlos
Chávez (1899-1978) lo designa en 1929 director asistente de la Orquesta
Sinfónica de México. Solitario, pesimista y alcohólico, muere por un
cuadro de bronconeumonía en octubre de 1940.Concluyó la
función con una de las grandes piezas de la música mexicana de concierto
de briosa concepción rítmica que invoca a la antigua civilización maya
desde alharacas polirrítmicas afroantillanas.Precisión
espiritual desde el proceloso preludio de las percusiones, la glosa de
los vientos y la progresiva sinuosidad de ritmos sincopados y
modulaciones de obsesiva distribución instrumental: construcción de
cadencias superpuestas hasta un clímax que establece una suerte de
florido y frenético fragor.Ciertos halos stravinskianos y
mudanzas en las figuraciones de los compases en disparidades de
dinámicas enunciaciones y expresivo nervio orquestal. Final que presagia
una suerte de algarada acompasada de metafóricos valores tímbricos:
complejidades internas en los empalmes instrumentales que dibujan un
“primitivismo” de paradójica y hermosa belleza.Ejecución
virtuosa de la composición musical mexicana preferida de muchos
conductores de prestigio internacional (Stokowski, Bernstein,
Dudamel…). Cuatro noches de delirantes y excitantes retumbos que cita,
en la “Noche de Yucatán”, al célebre canto precolombino “Konex, konex”.Ayer,
Prieto presentó un arreglo con un ensamble de percusiones invitado que
alcanzó bajamares rítmicos/armónicos de resonancia magistral en “Noche
de encantamiento”. Conductor casi en una actitud bailable ante los
tabaleos gozosos de los jóvenes intérpretes.La entrañable
composición del “Gustav Mahler mexicano”, según el director austriaco
Erich Kleiber, dio el toque final a un concierto que será recordado por
mucho tiempo. Ovación total. Cinco salidas de Prieto, quien regala un
ramo de flores a la percusionista del conjunto invitado.Noche
del violinista Vadim Gluzman; pero, también de Prieto, de los jóvenes
percusionistas y de una OSN cada vez más convincente. El convite se
repite mañana, domingo 27 a la 12:15 horas. Vale la pena darse una
vuelta por Bellas Artes.TJ

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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