México.-
Cuando se mira en retrospectiva el deporte blanco en México, no es muy difícil
encontrar a esa figura representativa de la raqueta nacional, aquella que hizo
historia y marcó una era, Rafael Osuna Herrera.
Aunque
sin duda el tenis mexicano tuvo otras épocas mejores con diversas figuras, el
“Pelón” como se le conocía, fue un jugador que rompió con los
paradigmas del tenis nacional, número uno del ranking mundial y ganador de un
grand slam, además de medalla de oro en Juegos Olímpicos (cuando entonces eran
de exhibición).
Por si
fuera poco, también innovó en este deporte, pues de acuerdo con el cronista Bud
Collins, fue Osuna quien creó la ahora llamada formación “I”, táctica
en dobles, en la cual el jugador que no está al saque se acomoda justo en la
línea intermedia y agachado para no recibir el pelotazo, y así pararse
súbitamente cuando venga el saque.
Esta
jugada, que tenía que contar con un saque potente que no tuviera respuesta y en
caso de tenerla era el jugador agachado quien rápido se levantaba para
contestar y asegurar el punto, fue clave para su éxito en 1963.
Tras
haber llegado en diciembre de 1962 a la final de la Copa Davis y quedarse con
el subcampeonato en 1963, Rafael conquistó el Abierto de Estados Unidos, venció
en la final al australiano Frank Froehling, y en dobles fue finalista junto a
Antonio Palafox, su mancuerna de toda la vida, con la que ganaría Wimbledon ese
mismo año.
Según
algunos expertos, los éxitos de la raqueta azteca hubieran podido ser
mayúsculos de haber conservado como pareja a su compañero de cuarto en la
Universidad del Sur de California, Dennis Ralston, con quien había ganado
Wimbledon en 1960.
En los
juegos Olímpicos de 1968 que se celebraron en México, Rafael Osuna se volvió a
mostrar imparable, en el torneo de Demostración se llevó el dobles masculino
junto a Vicente Zarazura, mientras que en el programa de Exhibición fue ganador
del singles y dobles de nuevo con Zarazura.
Finalmente,
el oriundo de Veracruz dejó de existir el 4 de junio de 1969, unos días después
de haber ganado por México una serie de Copa Davis ante la temible Australia,
que llegaba con 17 campeonatos bajo el brazo.
Ese
fatídico día tuvo la mala fortuna de encontrarse en el vuelo 704 que se
estrelló en las cercanias de Monterrey, sin sobrevivientes. La mejor raqueta
que conoció el tenis mexicano falleció, pero fue entonces cuando comenzó a
forjarse su leyenda como el “único mexicano varón en ganar un Grand Slam y
acceder al número uno del ranking mundial.IN
Rafael Osuna Herrera, figura representativa del tenis en México
En los juegos Olímpicos de 1968 que se celebraron en México, el tenista se volvió a mostrar imparable
Fuente: Internet