Río de
Janeiro.- En el lodazal que se formó sobre la cancha del estadio La Meinau de
Estrasburgo, Francia, donde Brasil enfrentaba a Polonia en el primer partido de
la Copa del Mundo de 1938, el zapato de ?Diamante Negro? se rompió y, aun así,
anotó dos goles espectaculares que llevaron a la victoria por 6-5 del equipo
sudamericano.
Era la
tarde del 5 de junio de 1938 y Leónidas da Silva, la primera gran estrella de
Brasil en Copas del Mundo, se presentaba asombrando con su estilo y, sin ser
ciclista, haciendo buen uso de la ?bicicleta?, como llaman los brasileños a la
?chilena?.
Cuentan
que esa jugada la inventó Petronilo de Brito, delantero brasileño de la década
de 1920 quien jugó en el Sao Paulo y el San Lorenzo de Almagro de Argentina;
pero la patente se le atribuye a Leónidas, que entonces ya era futbolista del
Flamengo de Río de Janeiro, club donde se desempeñó entre 1936 y 1941.
Hizo
goles hasta cansarse, de 1931 a 1951, en el Bonsucesso, Vasco da Gama,
Botafogo, Flamengo, Sao Paulo y Peñarol de Uruguay y, sin ser propietario del
futbol más vistoso del mundo, Brasil, durante la década de 1930, ya dejaba ver
en los pies y cabeza de Leónidas sus hoy afamadas características.
Da Silva
debutó en la Copa del Mundo de Italia 1934, anotando el único gol de Brasil en
el juego perdido 3-1 contra España, con una alineación compuesta por Pedrosa,
Hoffman, Luiz Luz y Tinoco; Martim y Canalli; ?Luizinho?, Waldemar de Brito,
Leónidas, ?Armandinho? y Patesko.
No
obstante su creatividad y solvencia con el esférico, Leónidas y el equipo
brasileño no vieron su suerte y fueron eliminados en la primera ronda por
Ricardo Zamora, Ciriaco, Quincoces y Cilaurren; Muguerza y Marculeta;
Iraragorri, Lecue, Lángara, Lafuente y Gorostiza.
En
aquella inolvidable presentación ante Polonia, cuatro años después, Brasil iba
ganando 3-1, la lluvia inundó el campo y la situación se complicó, hasta que en
el segundo lapso vino la remontada heroica y las anotaciones de los dos goles
del ?rey descalzo? al portero Edward Madejski, que ni los vio entrar.
El
potencial futbolístico de ese moreno de 164 centímetros de estatura quedó
demostrado en cinco partidos y ocho goles mundialistas en 1934 y 1938, cuando
?con una derrota, un empate y tres victorias en total- enfrentó a españoles,
polacos, checos, italianos y suecos.
Para
Raymond Thourmagen, cronista del diario ?Paris Match?, era el ?Diamante Negro?
y el ?Hombre de Goma? por su elasticidad y habilidad, cualidades, entre otras,
que le permitieron volver como héroe consagrado a Brasil, en automóvil
convertible, con música y sambistas que desfilaron ruidosamente por la avenida
Río Branco de la capital carioca.
Fue tal
la popularidad de Leónidas, que la empresa ?Lacta? inició la fabricación del
chocolate oscuro marca ?Diamante Negro?, producido y vendido hasta la fecha en
las confiterías del país, en recuerdo de ese hijo de un marinero portugués y
una cocinera nieta de esclavos africanos.
Nacido el
6 de septiembre de 1913 en un barrio humilde de Río y con escasa educación en
escuelas públicas, se escapaba para ir a jugar ?peladas? en las canchas
terrosas del suburbio, hasta que los patrones de su madre decidieron llevarlo
al Sao Cristovao, donde no hubo lugar para él, para finalmente quedarse dos
años en el Bonsucesso.
Fue
convocado por primera vez a la selección nacional en 1932, colocándose como
artillero en la disputa de la Copa Roca contra Uruguay, fichando con el Peñarol;
regresó a Brasil para ubicarse en la titularidad del Vasco da Gama en 1934,
semanas antes de emprender el viaje a la Copa del Mundo en Italia.
Desfiló
con prestancia por los dos más importantes clubes cariocas, Botafogo y
Flamengo, para desembarcar por último en el Sao Paulo, donde tuvo una
brillantísima carrera de nueve años ?de 1942 a 1951-, en los que jugó 211
partidos, anotó 403 goles en 465 partidos, incluidos los 140 convertidos al
ganar cinco cetros paulistas.
Disputó
sus últimos encuentros después de la cita del orbe de 1950, se hizo narrador y
comentarista de varias estaciones de radio y cubrió consecutivamente, como
periodista acreditado, las Copas del Mundo de 1954 a 1974.
El 19 de
junio de 1958, en el juego contra el País de Gales en Gotemburgo, Suecia, al
comentar el juego dentro de la cabina de radio, Leónidas sugirió al director
técnico de Brasil, Vicente Feola, que dejara fuera de la alineación a Edson
Arantes do Nascimento para la semifinal contra Francia y también ?si se daba el
caso- de la gran final contra los anfitriones: ?Debe salir del equipo?, dicen
que dijo.
?Pelé? no
salió del cuadro, marcó tres goles a los franceses, derrotados 5-2; hizo otros
dos a los suecos para masacrarlos por igual marcador, y Brasil fue campeón del
mundo por primera vez en su historia; pero, héroe al fin dos décadas antes, al
?Diamante Negro? podía perdonársele todo.
Pasó
tranquilo el resto de su vida, bien amado por la afición brasileña, y murió en
santa paz el 24 de enero de 2003 en su Río de Janeiro, meses antes de cumplir
90 años de versátil, fecunda y recordada existencia.IN
Leónidas da Silva, el ?rey descalzo? de 1938
En el primer partido de la Copa del Mundo de 1938, el zapato de ?Diamante Negro? se rompió y, aun así, anotó dos goles espectaculares que llevaron a la victoria por 6-5 del equipo sudamericano
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