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Leo Cuéllar recuerda con cariño a su mamá, que nunca lo vio jugar

Inculcó siempre en él costumbres sanas para ser una persona ejemplar

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México.-
Con la cercanía del festejo del Día de las Madres, los recuerdos de momentos
felices y los consejos que siempre recibió para ser una persona ejemplar se
agolpan en la mente de Leonardo Cuéllar, director técnico de la selección
femenil mexicana de futbol, ante la ausencia física de su madre.
A seis
años ya del fallecimiento de su progenitora, el estratega comenta con alegría y
nostalgia mezcladas en su voz que algo muy particular se dio con ella, pues por
los nervios que le generaba alguna posible lesión de su hijo nunca lo vio jugar
en vivo en la selección amateur, Pumas de la UNAM, San Diego Soccers y demás
clubes para los que militó durante su carrera.
?Mi mamá
siempre apoyó todas mis decisiones, y principalmente me inculcó el deporte, por
mi padre que me llevaba a ver todos los deportes, a todos los espectáculos.
Desde que conoció a mi papá también se habituó a ello, a ir al Parque Asturias,
a ir a ver los partidos, siempre estuvo pegada al futbol y al box, que eran dos
deportes a los que mi padre asistía constantemente?, rememora en primera
instancia.
En
entrevista exclusiva con Notimex, el Director del Programa de Futbol Femenil en
México señaló que cuando empezó a hacer su carrera deportiva recibió muchos
consejos para ser un elemento positivo.
?Siempre
lo que me inculcaba es que tuviera mis cosas en orden, que boleara mis zapatos,
siempre tenía mi ropa limpia, mi uniforme, (lo recomendaba) que saliera a
tiempo, que llegara puntual, que me portara bien, que respetara las reglas?,
indicó.
Una
situación muy curiosa, atribuida a los enormes nervios que sentía su madre, ?es
que ella nunca me vio jugar en vivo. Ya cuando jugaba de profesional, ella
prendía la televisión ya que iba a empezar el partido, averiguaba si iba a
jugar y hacía sus oraciones (acto seguido apagaba el monitor); al medio tiempo
prendía otra vez la televisión para ver cómo íbamos, y al terminar volvía a
hacer lo mismo para saber el resultado?.
Reconocido
muchos años por su melena, el recién estrenado como abuelo revela que esta
actitud de su mamá era porque ?se ponía muy nerviosa de verme jugar, pero me
apoyaba en todo. Siempre estaba en el aeropuerto para despedirme y para
recibirme también, entonces hay muchas cosas bonitas que recordar (por el 10 de
mayo)?.
Tanto
para su madre como para su padre, previo a cada juego para el cual era
considerado, Cuéllar Rivera dedicaba sus actuaciones, en reciprocidad al enorme
amor que recibió de sus progenitores, pues fue hijo único y recibió toda la
atención de ambos.
?La
verdad es que hubo muchas ocasiones en que con mi pensamiento o verbalmente les
ofrecí mi esfuerzo y mi actuación. Lo que más les preocupaba era que me
lesionara, que estuviera sano, siempre estuvo atenta a mi alimentación y se
convirtió también en un gran apoyo cuando (el técnico yugoslavo) Bora (Velibor
Milutinovic) llegó a Pumas, que llegamos al mismo tiempo?.
En este
aspecto tiene muy claro en su mente que ?Bora venía a comer a la casa después
del entrenamiento o pasaba previo a irnos para desayunar; (su madre) siempre le
tenía a Bora lo que le gustaba, siempre participaba en todas nuestras rutinas,
pero nunca me vio jugar en vivo?.
Otra
manera de regresar las muestras de cariño que recibió de sus progenitores fue
que ?traía cositas para la casa, algunas cositas personales para ella de dónde
jugaba o de dónde viajaba?.
Eso se
dio a partir de sus inicios en el futbol amateur, ?desde mi preparación y
Juegos Panamericanos en Colombia (en Cali 1971), la olimpiada de Alemania
(1972), después de mis giras con la selección (Mayor). Mantengo todavía algunas
de sus virgencitas o los rosarios a los que siempre se invocaba para que me
fuera bien a mí y al equipo?.
Otra
etapa de su carrera que le trae gratos recuerdos a Leonardo Cuéllar de su madre
es cuando retornó a México, tras jugar dos temporadas con el equipo San Diego
Soccers, para militar con el Atletas Campesinos de Querétaro en la temporada
1981-82.
?Cuando
regresé a jugar con (Atletas) Campesinos en Querétaro, se iba a vivir conmigo
algunos períodos, sobre todo porque traía yo a mis dos hijos y disfrutaba mucho
de estar con ellos?.
Así, el
10 de mayo es un día ?de muchos recuerdos para mí, porque mi mamá ya no está
con nosotros. Pero no sólo este día, sino desde varios antes me hace
reflexionar de muchas maneras, toda la parte educativa, todo lo que me enseñó,
lo que me inculcó?.
Y agrega:
?Admiré mucho siempre su responsabilidad, su humildad, su compromiso al
trabajo, que siempre buscó que hubiera atención a toda la gente, que
compartiera lo que tuviera. Junto con mi padre fueron ejemplos para mí, y
considerando que fui hijo único desde luego que recibí toda la atención de
parte de ellos?.IN

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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