Roma, Italia.- El futbolista Emanuele Pesoli se encadenó ante la sede de la Federación de futbol italiana (FIGC) para iniciar una huelga de hambre en
protesta contra la sanción de tres años de inhabilitación recibida por
su implicación en la trama de fraude deportivo que ha salpicado al
‘calcio’.
La acción del futbolista, de la que han informado los medios de
comunicación italianos, llega un día después de que la Comisión
Disciplinaria de la FIGC -la primera instancia en la justicia deportiva-
emitiera su decisión de sancionarle, en el marco del proceso por la
existencia de una red de amaño de partidos y de fraude en las apuestas
deportivas en el futbol italiano.
Pesoli, ex jugador del Siena y actualmente en el Verona, aseguró que se
siente “herido” por la condena, pidió poder confrontarse con aquellos
que le acusan.
“No pongo en duda el trabajo de los magistrados pero querría defenderme de una forma justa”, señaló.
Además de Pesoli, la Comisión disciplinaria emitió otras 23 condenas
deportivas entre clubes, jugadores y personal federado, entre ellos el
técnico del Juventus, Antonio Conte, para quien el organismo dispuso
diez meses de inhabilitación.
La sanción al técnico del Juventus llegó por no informar a las
autoridades, pese a conocer las irregularidades, del amaño de dos
encuentros cuando era entrenador del Siena en la temporada 2010-2011 en
los que el equipo toscano jugó contra el Novara y el Albinoleffe, cuando
militaba en la Segunda División.
Quedaron absueltos, en cambio, Leonardo Bonucci y Simone Pepe, ambos
jugadores del Juventus, al igual que el delantero Marco di Vaio, después
de las contradicciones mostradas por el futbolista que sacó a relucir
sus nombres.
Para Bonucci la Fiscalía de la FIGC había solicitado tres años y medio
de inhabilitación por acto deportivo ilegal por supuestamente participar
hace dos años en el amaño de un partido de su entonces equipo, el Bari,
mientras que doce meses era la solicitud para Pepe, por no haber
denunciado el amaño de ese mismo encuentro, cuando era jugador del
equipo rival, el Udinese.
Entre las sanciones impuestas ayer por la Comisión Disciplinaria de la
FIGC figura también el retroceso automático de la Segunda División
(Serie B) a la categoría inmediatamente inferior del Grosseto y del
Lecce, junto a una multa de 30 mil euros para este último, por
responsabilidades en este escándalo de amaño de partidos.
Estas sanciones se enmarcan dentro del escándalo por la existencia de
una trama, con ramificaciones en el extranjero, que condicionó o intentó
condicionar durante varios meses y hasta la temporada 2010-2011 los
resultados de algunos partidos de varias categorías del futbol italiano.
El escándalo fue destapado el pasado verano por la Fiscalía de Cremona
(norte de Italia) y en él se han visto implicados clubes y jugadores
tanto de la Primera como la Segunda División, así como de categorías
inferiores.
La investigación por la Justicia ordinaria, que se ha separado en varias
líneas de investigación, sigue adelante, mientras que por la vía
deportiva ya se han celebrado varios procesos, que han comportado
importantes sanciones para clubes como el Siena y el Atalanta, o para el
ex capitán de este último Cristiano Doni.
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