Los Mochis, Sin.- ¡Enhorabuena! El beisbol cubano se encuentra de fiesta luego de que uno de los suyos, recibiera el más alto honor para un beisbolista profesional, ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown.
Se trata del legendario Tony Oliva, el cual el día de hoy ya pertenece al recinto de los inmortales del beisbol, donde dejo su huella en las Grandes Ligas y también en la Liga Mexicana del Pacífico (LMP).
Y es que Tony Oliva jugó en la pelota invernal con los Cañeros de Los Mochis, siendo su debut en el año de 1969, jugando el jardín derecho.
Esa campaña participó en 25 partidos, con un promedio de bateo de .385 con 12 jonrones y 29 carreras producidas.
En la campaña 70-71, participó en 29 encuentros, en los que bateo para .404 con tres cuadrangulares y 18 carreras remolcadas.
El amor de Oliva por los Cañeros fue enorme, por lo que regresó en la temporada 1977-1978, para ser su mánager.
En sus 15 temporadas con Mellizos de Minnesota, jugó un total de mil 676 partidos, con un promedio de bateo de .304, pegó 220 jonrones y produjo 947 carreras.