Río de
Janeiro.- El 2 de febrero de 1961, el Santos de Brasil marcó su presencia en
México como representante del mejor futbol de aquella época, aunque fueron
derrotados de manera sorpresiva por el club Necaxa.
Sensación
del mundo, con una alineación titular de lujo formada por Laercio, Mauro,
Calvet y Dorval; Zito y Dalmo; Mengálvio, Pagao, Coutinho, Pelé y Pepe, era una
constelación que había ganado por primera vez la Copa Jules Rimet de 1958 en
Suecia; el Santos contaba entonces con Edson Arantes do Nascimento ?Pelé?,
recién cumplidos los 20 años de edad.
El elenco
lo completaban figuras extraordinarias: José Ely de Miranda, ?Zito?, fino
exponente de los grandes mediocampistas que ha dado Brasil en su historia; José
Macía, ?Pepe?, que tenía un cañón en sustitución de su pierna izquierda; y
Mauro Ramos de Oliveira, defensa central que sería el capitán de la
?verdeamarela?, monarca de la Copa del Mundo de Chile en 1962.
Eran
camisetas blancas vistiendo cuerpos negros, excepto, entre otros, los porteros
Laercio y Gilmar, encargados de hacer correr la fama del mayor escuadrón
brasileño de todos los tiempos, que incluyeron su célebre visita a México para
enfrentar al Necaxa, ambos equipos participantes en el IV Torneo Pentagonal capitalino.
No hubo
títulos que el equipo santista no conquistara: campeón de la Copa
Intercontinental y de la Copa Libertadores en 1962 y 1963, además de haber sido
pentacampeón de la Copa Brasil, ocho veces campeón paulista, tres del clásico
Río-Sao Paulo, y ganó otros 28 torneos en todos los puntos del planeta.
Con sus
mundialistas como abanderados, el Santos tuvo su apogeo en esos años, que
registran victorias inenarrables como finalista en torneos intercontinentales
sobre Boca Juniors de Argentina y AC Milan italiano: ?Difícilmente habrá un
equipo que se compare a ése?, dice admirado Alirio Ximénes, periodista del
diario ?O Estado? de Sao Paulo.
Dos
generaciones de cracks gravitaron en torno de Pelé: la primera obtuvo el
campeonato paulista de 1958, con una marca de 143 goles anotados en las redes
enemigas, con Manga, Ramiro, Dalmo y Getúlio; Urubatao y ?Zito?; Dorval, Jair,
Pagao, Pelé y Pepe.
Y la
segunda, tan excelsa como la anterior, que obtuvo el tricampeonato paulista en
1969, 1970 y 1971 mediante la labor, al mismo tiempo creativa y demoledora, de
Cláudio, Carlos Alberto Torres, José Ramos Delgado, Djalma Días y Rildo;
Clodoaldo Tavares y Negreiros; Manoel María, ?Toninho? Guerreiro, Pelé y ?Edú?.
Luego de
su fundación en 1912, el Santos, de escasos títulos entonces, no obtuvo su
primer conquista como monarca local sino hasta 1935, y la segunda en 1955, sin
que nada hiciera suponer que ese club ?simbolizado por un ?peixe? (pez)- se
convertiría en la máxima leyenda del futbol mundial.
?Fue la
más perfecta máquina de expertos en ejercer su trabajo con el balón que hayamos
visto entonces?, reitera Ximénes, señalando que, a fines de la década de 1950,
el Santos montó un cuadro que acompañó en todo momento la majestuosidad de
Edson Arantes do Nascimento.
No hay
duda de que las victorias internacionales proyectaron el nombre del Santos y,
con la era de Pelé, los brasileños vieron el crecimiento exponencial no
solamente de la fama del club blanco, sino también de su fanaticada.
Ésta y la
nación entera hicieron de su mayor ídolo un patrimonio nacional que, debido a
comprobadas malas artes ajenas al futbol, fue transferido al Cosmos de Nueva
York a mediados de la década de 1970, de manera que hubo una pérdida gradual de
confianza, dinero e interés entre los socios del club de Vila Belmiro.
Las
glorias no se transformaron en ingresos y, entre vaivenes, los últimos dos
títulos paulistas fueron ganados en 1978 y 1984 con jugadores mediocres y
desconocidos como ?Juary?, Joao Paulo, ?Pita?, ?Serginho? Chulapa, Paulo Isidoro
y Zé Sergio.
Las
promesas de que los buenos tiempos volverían sólo se cumplieron a medias con la
aparición reciente de Robinho y Neymar, quienes, sin embargo, no tardaron en
emprender viaje a Europa, atraídos por los dólares y una vida regalada y millonaria
que jamás tendrían en Brasil.
Del juego
entre Necaxa y el gran cuadro brasileño, el escritor Juan Villoro, necaxista
desde pequeño, dice: ?Sigo fiel a mi equipo, que le ganó al Santos con todo y
?Pelé? y sus campeones mundiales?.
Protagonista
como medio derecho ?con diez héroes más- de la proeza escenificada el Día de la
Candelaria de 1961 en el estadio de Ciudad Universitaria de la capital
mexicana, el exfutbolista argentino Reynaldo Giacomini rescata para la memoria
aquel partido memorable.
Giacomini
recuerda que, hace más de medio siglo, Jorge Morelos, José Luis Larrasolo,
Pedro Dellacha y ?Bucky? Romero; ?Fumanchú? Reynoso y Alberto Baeza; Alberto
Evaristo, Dante Juárez, el ?Chato? Guillermo Ortiz, Agustín ?Yuca? Peniche y él
mismo, fueron quienes consumaron un episodio histórico.
?Eran
jugadores que hacían maravillas sobre la cancha y los vencimos 4-3,
olvidándonos de que estábamos frente al Santos de ?Pelé?, el mejor equipo del
planeta?, suspira nostálgico el ?Giaco?, sobreviviente y actor de esa hazaña
que describe cómo se jugaba en aquellos años que, sin duda, fueron mejores para
él y para su generación de artistas del balón.IN
El Santos de Pelé y sus campeones de 1958 fueron derrotados por Necaxa
No hubo títulos que el equipo santista no conquistara: campeón de la Copa Intercontinental y de la Copa Libertadores en 1962 y 1963, además de haber sido pentacampeón de la Copa Brasil
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