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El gallo ?Footix?, mascota de Francia 1998, cantó y enterró a Brasil

Dicen los creyentes en las supercherías medievales que, cuando esa ave canta temprano su ?kikirikí?, alguien muere horas después, y así ocurrió con Brasil

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Sao Paulo.-
Uno de los grandes misterios de la historia de las Copas del Mundo de Futbol es
la función de las mascotas. ¿Para qué sirven? ¿Por qué existen? ¿Qué genios o
poco imaginativos ?creativos? de la mercadotecnia fueron sus inventores a
partir de 1966? ¿Se trata de mantener la identidad o tradiciones de los países
sede?
Que cada
quién responda como guste, pero algo es seguro: alguien sí entendió que, para
generar millones de dólares, era ventajoso asociar la imagen de un torneo a un
personaje, un animalito o un objeto, para acabar ovacionando a dos conjuntos
rivales desde tribunas opuestas.
Cuando
alguno de los dos equipos gana, se logra ver a esas mascotas ?a veces botarga u
otro esperpento- como personajes simpáticos y divertidos, y en cambio, cuando
toca perder, las ganas de tundirlas se apoderan de uno, como si ellas fueran las
responsables del resultado.
?Cada
cuatro años desde 1966, durante las Copas del Mundo de Futbol aparecen en
comerciales, barrios, calles, en productos que son mercadotecnia pura y hasta
en las más crueles pesadillas que transcurren en noches de terror?, opina
Miguel Antonio García, responsable del área de solución de negocios de una
empresa farmacéutica transnacional con representación en Sao Paulo.
?El caso
?añade- es que cada organizador de torneos de esa naturaleza ha elegido un
elemento propio del país, transformándolo en personaje animado con mayor o
menor grado de originalidad, y tanto empeño concluye en criaturas de diferente
matiz?.
Las
mascotas han sido memorables, olvidables, buenas, malas, abominables,
agradables, antipáticas, raras, hasta feas y, en medio del desacuerdo general
por la existencia de elementos tan deseados por publicistas y mercadólogos, hay
quienes reconocen que también hubo mascotas dignas.
También
respetables y admirables en casi medio siglo de historia mundialista, como
?Footix?, ?Willie?, ?Naranjito?, ?Ciao? y ?Pique?, además de ?Fuleco?, el
armadillo brasileño que, a pesar de haber sido sometido a un notable escrutinio
electoral, no reunió los votos necesarios ni suficientes para aproximarse a
ninguna de las dos listas.
García
refiere que, con motivo de la Copa FIFA 2014 en Brasil, el grupo paulista ?Os
Garotos do Brasil? realizó con oportunidad una arbitraria, aunque relativamente
democrática nómina con las cinco mejores y las cinco peores mascotas de los
últimos 48 años, que ubica en primer término al gallo francés que no es nada
del otro mundo, pero está entre las menos malas.
Como las
águilas mexicana y estadounidense o el oso ruso, el gallo es el símbolo de
Francia y, a la hora de elegir una figura zoomorfa, no había mayor opción para
una ciudadanía que lo adoptó desde la Edad Media y se identificó con él en
1789, durante la Revolución francesa.
La
originalidad apareció para la Copa del Mundo de 1998, ya que nunca un ave de
corral fue elegida para un honor semejante, y es que, según sus creadores
franceses, ?Footix? tuvo personalidad, sacaba orgullosamente el pecho y era un
dibujo animado, no un muñeco de peluche, de modo que algo así podía tener más
impacto que un disfraz.
Su nombre
fue celebrado por la gran cantidad de fanáticos de Asterix, el héroe de las
Galias de la historieta más famosa de Francia, y por los seguidores del equipo
que sería el monarca del XVI Campeonato Mundial de Futbol a costillas de Brasil
el 12 de julio de 1998.
Los de
casa establecieron un 3-0 contundente (dos goles de Zinedine Zidane, el otro de
Emmanuel Petit) en la gran final que, sin duda, fue catastrófico ante la nula y
deplorable actuación de Ronaldo Luiz Nazario de Lima, de modo que se pudo decir
que 1998 fue para el gallito francés.
?Es una pena
?dice Miguel Antonio García- que la selección nacional de Brasil, con jugadores
de la categoría de Cafú, Roberto Carlos, Dunga, Leonardo, Rivaldo y Bebeto,
dirigidos bien hasta ese día por Zagallo, hayan sido derrotados con tanta
amplitud?.
Especialista
en desarrollo de negocios a través de la comunicación visual, García expresa
irónicamente que, con toda seguridad, el equipo brasileño y, en general la
comitiva que incluyó a los dirigentes de la Confederación Brasileña de Futbol
(CBF), debieron tener pesadillas, soñando a ?Footix? en vuelos nocturnos sobre
ellos vestido de azul.
Sin tener
una mascota, un amuleto y ni siquiera a la Virgen de la Aparecida, santa
patrona nacional a quien encomendarse, Brasil vivió sus grandes desgracias en
1950 al perder 2-1 el último juego de su torneo mundialista ante Uruguay; y en
1966 al ser eliminado en la primera ronda ante Hungría y Portugal por idéntico
marcador de 3-1 en ambos partidos.
Añádase
una tercera calamidad en España 1982: dirigidos por Telé Santana, contando con
uno de los mejores escuadrones de su historia ?del que formaron parte Sócrates,
Zico, Toninho Cerezo, Paulo Roberto Falcao y Éder- los brasileños cayeron
absurdamente 3-2 ante Italia con triplete de Paolo Rossi.
Y claro,
no se olvida esa final perdida ante la Francia de Barthez, Thuram, Desailly,
Didier Deschamps, Karambeu, Dugarry, Djorkaeff y los verdugos Zidane y Petit,
al mando de Aimé Jacquet.
Dicen los
creyentes en las supercherías medievales que, cuando esa ave canta temprano su
?kikirikí?, alguien muere horas después, y así ocurrió con Brasil,
desfallecido, fallecido y finalmente enterrado en el Grand Stade de France de
Saint Denis, en el corazón de París.IN

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

Liz Douret

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