Mazatlán, Sin.- Las reparaciones habían terminado, las bodegas estaban llenas de alimento, hasta la reserva de combustible estaba lista, a bordo marineros, motorista y capitán habían zarpado, un 10 de septiembre para iniciar la temporada camaronera de 1995, sin embargo la flota sinaloense olvidó al tripulante más importante?la suerte.Cualquier advertencia no fue suficiente para presagiar la furia de un mar embravecido que acabaría con la vida de miles de pescadores que un 14 de septiembre perdieron la vida a manos del huracán Ismael.Hoy, a veinte años de la tragedia, la herida sigue sin sanar para las familias y amigos de 59 ?hombres de mar? y otros más desaparecidos para los que se arroja una ofrenda floral en el mar cada aniversario.Audio?Fue una cosa, que así la palabra es, estremeció a Mazatlán. El hombre nada puede hacer en contra de la naturaleza. Yo estoy con que la cantidad que se dijo al público fu ni la mitad de la realidad, cientos de pescadores los que fallecieron?, declaró el párroco José de Jesús Aguilar Enríquez quién mantiene un vínculo con el sector pesquero.Una llamada pintó de negro las fiestas patrias en los hogares mazatlecos.En el rescate que tardó hasta 15 días, decenas de cuerpos eran sacados por elementos de la armada y llevados a la superficie del muelle de Pemex, en Topolobampo, donde irónicamente se desarrollaba a la par la Copa Marlboro, una competencia acuática que desfilaba en las aguas sobre prendas, restos de barcos y cuerpos flotantes. El Gobernador en turno, Renato Vega, se había negado a cancelar el evento.Audio?Cómo pudo haber hecho eso él en ese momento de no haber cancelado eso, cuando las lanchas pasaban encima de los cuerpos. Los cuerpos dejaron de salir hasta 15 días después. Pues un número, jamás podremos saber?, expresó, la coordinadora de la Comisión de Pesca, Jacqueline Sahiyé Cisneros González.Quienes sobrevivieron fueron empujados por un sentimiento de solidaridad con las familias de los caídos, y asumieron colaborar con el ejército, encontrando hasta en redes a los muertos, algunos deellos ya incompletos, por el efecto de la salinidad o la rapiña de aves y peces que se alimentaban con sus ojos y piel.Sin duda, fue el caso de la embarcación Giovanni I, la que paralizó a los sinaloenses, pues a pesar de encontrarse a línea de muelle, no pudo salvarse al encontrarse ?fondeado?, en sentido invertido. Aunque por días sus tripulantes se hicieron presentes golpeando la bodega que emergía en el mar, ante la mirada atónita de los presentes el buque se hundió cuando en un intento fallido por salvarles fue abierto un boquete en la parte superior.Audio?No hay persona, que en esos momentos, no se doblegue sobre todo a acordarse de Dios. De todas las olas, la lluvia, el viento, fueron un conjunto de tantas cosas fuertes que no pensaba uno, más que en morir. En el proceso de que uno saca las redes de los barcos ya abre las bolsas de donde viene el producto a la cubierta, ahí es donde nos tocó ver más de algún cuerpo?, relató, Pedro González, que dedicó más de 20 años a la pesca.Esta fecha que enluta la memoria de la pesca en Sinaloa, marcó una diferencia. Ahora las embarcaciones cuentan forzosamente con equipos de seguridad, radares integrados que son monitoreados por dependencias como Capitanía de Puerto, se emiten alertas climatológicas vía satelital y se cuenta con equipos para atender emergencias, con todo y esto, los ?lobos de mar? no dejan de encomendarse al divino en cada viaje, pidiendo más que buenas capturas?regresar.
El día que la pesca hundió sueños
El 14 de septiembre es recordado como una de las fechas más trágicas en la memoria de los sinaloenses, día en que el Huracán Ismael en el 95 se llevó consigo la vida de miles de pescadores
Fuente: Internet