Barcelona, España.- El chileno Alexis Sánchez no ha tenido un inicio de temporada fácil en su segundo curso como jugador del Barcelona, cuya afición espera más de un futbolista que dejó buenos destellos el pasado año pero que aún no ha acabado de explotar.
El ‘Niño Maravilla’ tiene que certificar que Pep Guardiola no se equivocó apostando por él cuando lo pescó del Udinese italiano, siendo un extremo veloz, fuerte, técnico y con gol.
Tras una temporada de azulgrana con altibajos, marcó 15 goles en 41
partidos y consiguió la Supercopa de España, de Europa, el Mundial de
Clubes y la Copa del Rey, pero vio lastrado su rendimiento por culpa de
las lesiones musculares, Alexis necesita ahora dar el salto adelante en
el siempre complicado segundo año.
Los casi 40 millones de euros que costó el chileno (26 millones de euros
fijos más 11,5 de variables) son un escollo a superar y las
expectativas que se tienen sobre él son muy altas.
Ahora ya no hay excusas de adaptación al país, ni siquiera del cambio de
técnico porque Tito Vilanova sigue la estela de su antecesor en el
cargo, ni de compenetración con el resto de compañeros.
Y el año no ha empezado de la mejor manera para el tocopillano. En los
duelos de Supercopa contra el Real Madrid se ha mostrado como el menos
entonado de la parte ofensiva, comparado con el inalcanzable Messi,
Pedro y Tello en un gran estado de forma.
En la ida en el Camp Nou no se atrevió a encarar ni en una ocasión al
lateral madridista Coentrao y no tuvo profundidad, mientras que en la
vuelta, tras una media hora horrorosa de todo el conjunto azulgrana, fue
el sacrificado por Vilanova para dar entrada a un defensa por la
expulsión prematura de Adriano.
Caso aparte son sus reiteradas caídas en el área tras un leve o
inexistente contacto. Los árbitros le están tomando la matrícula al
chileno, que parece más preocupado en obtener un penalti que en anotar
gol, y eso no gusta a la parroquia culé.
El dorsal ‘9’ del Barça debe olvidarse de ello y recuperar su mejor
versión, la que encandiló a Guardiola y al público azulgrana en ciertas
ocasiones.
Desmarques constantes, buen juego de combinación y capacidad para llegar
a posiciones de remate, además de regates en el uno contra uno,
facultad en la que parece haber perdido confianza pero que atesora de
sobras.
Todo ello bajo la esfera de influencia del que es el mejor jugador del
mundo, Leo Messi, que absorbe prácticamente todo el juego ofensivo de
los catalanes.
Con 82 tantos la temporada anterior, Messi se ha ganado el derecho a que
el equipo juegue para él, por lo que otros estilos, como los que
aportaban en el pasado Zlatan Ibrahimovic, Samuel Eto’o o Bojan Krkic no
encajan en la filosofía ‘messiana’.
El ejemplo de David Villa, reconvertido en una banda para dejar el
centro a Messi, es el mejor para un Alexis que también debe encontrar su
espacio dentro del particular mundo del argentino.
De su rendimiento durante la temporada dependerá en buena parte el éxito
del Barcelona, que necesita más de jugadores como él, Cesc, Pedro o
Villa para que no recaiga todo el peso goleador sobre las espaldas de
Messi.
CHG