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Ademir Márques: galán, goleador y víctima del ?Maracanazo? de 1950

Tenía el físico de John Wayne, el bigote de Errol Flynn, la voz de Anthony Quinn, la barba partida de Kirk Douglas, los ojos verdes de Burt Lancaster, nombre y apellidos distinguidos

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Río de
Janeiro.- Bien parecido, de complexión atlética, blanco y de cabello castaño
oscuro, Ademir Márques de Menezes hubiera podido alcanzar la fama, si no sobre
las improvisadas canchas de futbol en la playa de Pina bañada por las aguas del
Océano Atlántico, sí como una estrella cinematográfica hollywoodense de la
década de 1940.
Tenía el
físico de John Wayne, el bigote de Errol Flynn, la voz de Anthony Quinn, la
barba partida de Kirk Douglas, los ojos verdes de Burt Lancaster, nombre y
apellidos distinguidos, procedentes de una de las más ricas familias de Recife,
capital de Pernambuco, al nordeste de Brasil.
Ademir
nació en la Vila de Bico do Mocotolombó el 8 de noviembre de 1922, cerca de
donde hoy se alza la Arena Pernambuco para 44 mil espectadores, escenario de la
Copa del Mundo 2014, donde se enfrentarán las selecciones de Costa de
Marfil-Japón, Italia-Costa Rica, México-Croacia, Estados Unidos-Alemania, y
rivales por definirse en octavos de final el domingo 29 de junio.
Hijo
mayor de Antonio Rodrígues Márques, presidente del Sport Clube Recife, este
antiguo ídolo de Brasil se inició en las fuerzas juveniles en 1938, año de la
cita del orbe en Francia, cuyo campeón goleador fue el ?Rey Descalzo?, el
carioca Leónidas da Silva, también apodado el ?Diamante Negro? por la prensa
parisina.
En 1941,
con la entrada del futbol brasileño al profesionalismo, Ademir fue monarca
estatal y destacó como el artillero mayor de la competencia local, quien
estimulado por su padre, y sin que hubiera impedimento que lo detuviera, viajó
a Río de Janeiro para ser contratado por el Vasco da Gama.
Ahí
integró uno de los cuatro mejores equipos de la ciudad, conocido como el
?Expreso de la Victoria?, sumándose después al Fluminense en plan arrasador y
despiadado para conquistar cinco campeonatos consecutivos a partir de 1945, con
30 goles anotados en 1949 y 23 en 1950.
Debido a
un desacuerdo con la directiva vascaína, se enroló durante la temporada de 1946
con el ?Flu?, luego de que el entrenador Gentil Cardoso exigiera su
contratación: ?Compren a Ademir y les doy el campeonato?, sentenció el técnico:
el Fluminense obtuvo la corona y Menezes el cetro de goleo.
En ese
lustro no había afición más feliz que la cruz-maltina, y no era para menos,
pues del ágil portero Barbosa al temible cañonero Ademir se había integrado una
formación de época, que visitó México y otras naciones latinoamericanas en gira
triunfal.
Barbosa,
Augusto, Wilson y Eli; Danilo y Jorge; Djalma, Maneca, Friaça, Ademir y ?Chico?
fueron responsables de goleadas memorables al América de Río (8-0), Botafogo
(5-0) y Fluminense (4-0), mientras el Flamengo no consiguió una sola victoria
sobre ese Vasco da Gama entre abril de 1945 y septiembre de 1951.
Si en
casa el escuadrón de Sao Januário ?el barrio tradicional de la comunidad
portuguesa- reinaba como señor absoluto, fuera de ella no era diferente: en
1948, el ?Expreso de la Victoria? conquistó el Torneo de Campeones
Sudamericanos ?equivalente a la actual Copa Libertadores-, el primero de esa
categoría ganado por un equipo brasileño en su historia.
Versátil,
hábil, veloz, Ademir desesperaba a los zagueros, representando siempre un
peligro latente, de modo que éstos se reforzaban con un hombre más, formando un
obligado 4-2-4 debido a la creatividad, engaños repentinos y maestría en sus
cambios de ritmo, dueño además de un control extraordinario del balón en
espacios reducidos.
Centro
delantero inteligente, observador de los defectos de los defensas adversarios,
disparaba fuerte y preciso con ambas piernas, combinando la brillantez de los
cracks con el olfato de gol de los artilleros.
También
fue famoso por sus arrancadas fulminantes, que culminaban en goles
espectaculares, como los que llevaron a la selección brasileña a ganar el
Torneo Sudamericano de 1949.
Fue
inevitable que Flávio Costa -seleccionador nacional del equipo que participaría
en el Mundial de 1950- lo llevara a la titularidad con Friaça, ?Zizinho? y Jair
Rosa Pinto a sus costados, con nueve tantos en su cuenta individual ?a México,
Yugoslavia, Suecia y España- a lo largo del torneo, del que, como era habitual,
salió rey de goleo.
El cuadro
acumuló 22 goles en seis participaciones, con un promedio de 4.4 anotaciones
por partido; pero el destino fue cruel con Brasil, que tuvo en el ?Maracanazo?
del 16 de julio de 1950 la peor de sus derrotas mundialistas al caer 1-2 ante
Uruguay.
Ademir de
Menezes no marcó gol ese domingo fatal, con un equipo basado en ?Chico?,
Augusto, Danilo Alvim y Moacyr Barbosa, cuatro titulares del Vasco da Gama que,
como él, no tuvieron pólvora suficiente ni una defensa sólida para resistir el
embate y la remontada uruguaya, a pocos minutos de que el árbitro inglés George
Reader diera el silbatazo final.
El gran
delantero, apodado ?Queixada? (quijada, en portugués) por su retador y cuadrado
mentón partido, concluyó su carrera en 1955, se dedicó desde entonces al
periodismo deportivo y falleció en la excapital de Brasil de un infarto al
miocardio, el 11 de mayo de 1996.IN

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Liz Douret

Liz Douret

Editor de Contenidos

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