La suerte le sonrió al Érick, la pistola no ‘tronó’

Un gatillero le ordenó hincarse antes de asesinarlo y luego de negarse, el sicario accionó el arma pero esta no disparó

Culiacán, Sin.- Apenas tenía algunos días de haber llegado de la sierra a un domicilio de la colonia Jesús Valdez ubicada en la periferia del lado norte de la ciudad, cuándo Érick Yuniel fue “cazado” por un gatillero que por la forma en que actuó, le seguía los pasos de cerca.

Con apenas dos décadas de edad y en plena juventud, el joven que se encuentra en pronóstico reservado caminaba por un terreno ancho donde se encuentran instaladas las torres de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad y que divide la colonia Jesús Valdez y ampliación del mismo nombre, cuando fue interceptado por un sujeto empistolado poco después del mediodía de este jueves.

Testigos mudos sobre el suceso fueron los matorrales secos del lugar y las estructuras de acero gris del tendido eléctrico, los cuales presenciaron la forma en cómo iba a ser ejecutada otra víctima más de la ciudad de Culiacán que en las últimas horas se ha “calentado” y no precisamente por las altas temperaturas.

Algunas mujeres con niños tomados de la mano miran de lejos la escena y guían a los reporteros a lugar exacto donde sucedió el crimen. Sin importar las altas temperaturas y el terreno pedregoso y polvoriento que quema las plantas de los pies, las mujeres se tapan la cabeza con un trapo para mitigar un poco el calor mientras muerden el pedazo de tela con una parte de la dentadura para que el viento no se las arrebate.

“Allá es eso. Allá abajo donde se mira la patrulla, allá es donde quisieron matar al muchacho”, señala una mujer.

Otra dice: “yo supe que el matón le dijo que se hincara, pero el muchacho no quiso, le dijo que sí porque se iba a hincar y estaban en eso cuando le quiso disparar en la cabeza, pero la pistola no tronó y el muchacho corrió como alma que lleva el diablo para esconderse”, señaló una de las curiosas que se encuentran cerca del lugar.

Probablemente el efímero tiempo que perdió el gatillero al volver a cortar cartucho y sacar el tiro trabado, fue la diferencia entre la vida y la muerte para que el joven alcanzara a correr algunos metros para tener ventaja y sólo sufrir dos heridas de arma de fuego en las piernas.

Posteriormente el sicario huyó del sitio con rumbo desconocido, mientras que la familia auxilió al joven y lo trasladó a un hospital donde quedó internado, tal vez pensando una y otra vez la manera en que logró salvar su vida gracias a las milésimas de segundos que le otorgó un golpe de suerte o como dicen, probablemente no le tocaba.

Fuente: Línea Directa

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