México.- Por primera vez en tres décadas, la producción nacional de maíz blanco —base de la masa y la tortilla— no alcanzará para cubrir la demanda interna. La causa principal: una severa sequía que ha reducido drásticamente las cosechas.
Según datos oficiales abordados por el reportero Braulio Carbajal, de La Jornada, entre enero y abril de 2025 México importó 316 mil toneladas de maíz blanco, lo que representa un aumento de 168 % respecto al mismo periodo de 2024, y supera en 38 % el total importado durante todo ese año (229 mil toneladas). Solo en abril, el país compró 127 mil toneladas, frente a las poco más de 21 mil registradas en enero.
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El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) señala que este volumen histórico de importaciones proviene exclusivamente de Estados Unidos. Su director general, Juan Carlos Anaya, advierte que esta situación no se veía desde 1994 y evidencia que México no está produciendo el grano suficiente para abastecer a su población.
México enfrenta una tormenta perfecta en el mercado de maíz blanco. Por un lado, tenemos la caída histórica en la producción a causa de la sequía; la resolución adversa del panel del T-MEC respecto a maíz genéticamente modificado –que obliga a México a aceptar las compras al exterior de maíz amarillo, usado en la industria alimentaria y de forrajes– y unas importaciones crecientes que están presionando a la baja los precios internos.
A ello se suma una cosecha récord en Estados Unidos que ha elevado la oferta mundial y bajado los precios, así como la apreciación del peso frente al dólar, lo que abarata las importaciones. En contraste, el mercado interno se ha estancado ante la baja rentabilidad para los productores.
El GCMA estima que, al cierre de 2025, México importará alrededor de 650 mil toneladas de maíz blanco, un incremento de 184 % respecto a 2024. La producción nacional se calcula en 19.3 millones de toneladas, frente a un consumo estimado de 19.6 millones, muy por debajo del promedio de entre 23 y 24 millones de toneladas anuales. En 2020, por ejemplo, la cosecha fue de 24.4 millones de toneladas, lo que representa una caída del 20% en solo cinco años.
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Ante este panorama, Anaya propone un acuerdo entre productores, la industria harinera y las autoridades para definir precios de referencia, esquemas de acopio y comercialización. También urge implementar apoyos directos, sin violar tratados internacionales, así como invertir en tecnología, sistemas de riego eficientes y semillas adaptadas al cambio climático, con el objetivo de recuperar la autosuficiencia en este grano básico.