Guasave, Sinaloa. Las importaciones masivas de maíz procedentes de Estados Unidos continúan generando una presión significativa en los precios del grano en México, afectando a productores nacionales y a la estabilidad del mercado regional. De acuerdo con el economista y asesor en futuros agrícolas, Samuel Sarmiento Gámez, de enero a mayo de 2025 se han importado 10 millones de toneladas de maíz estadounidense, una cifra que representa apenas un 3 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior.
Esta tendencia, señala el especialista, mantiene una presión constante a la baja sobre los precios del maíz, lo que complica el panorama para los productores nacionales, especialmente en regiones agrícolas clave como Sinaloa.
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“Este volumen de importaciones, aunque ligeramente menor al del año pasado, continúa afectando la dinámica de precios internos. A pesar de algunos repuntes en los mercados de futuros, el impacto sigue siendo negativo para el campo mexicano”, explicó Sarmiento Gámez.
En el reporte más reciente del mercado de granos, los futuros de maíz a julio de 2025 subieron 0.3 dólares, alcanzando un precio de 173 dólares por tonelada, lo que se traduce en un precio en bodega de 5 mil 196 pesos por tonelada. Sumando el apoyo gubernamental de 300 por tonelada para coberturas, el precio lleno alcanzaría los 5 mil 496 pesos.
Por su parte, los futuros a septiembre de 2025 ganaron 1.4 dólares, posicionándose en 169.9 dólares por tonelada, equivalente a 5 mil 135 pesos más apoyos.
En el caso del trigo panificable, los futuros a julio de 2025 también mostraron una ligera ganancia de 0.8 dólares, cerrando en 200.4 dólares por tonelada, lo que representa un precio lleno de 4 mil 705 pesos, considerando una BASE de 45 dólares.
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El flujo continuo de maíz estadounidense ha sido un tema recurrente de preocupación para los productores mexicanos, quienes enfrentan condiciones de competencia desfavorables ante subsidios, infraestructura y costos logísticos más eficientes en Estados Unidos. A pesar de las coberturas y apoyos gubernamentales, el margen de rentabilidad sigue siendo estrecho, sobre todo en un contexto donde los costos de producción han incrementado significativamente en los últimos dos años.
Ante este panorama, el economista llamó a que las autoridades mexicanas implementen políticas agrícolas más estratégicas y de largo plazo, que consideren no solo el consumo nacional, sino también la necesidad de fortalecer la soberanía alimentaria y evitar una mayor dependencia del grano extranjero.