Guasave, Sinaloa. A punto de cumplirse un año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, la política arancelaria hacia productos agrícolas mexicanos continúa generando incertidumbre entre los exportadores de hortalizas, en especial del tomate, uno de los principales cultivos de exportación en Sinaloa, señaló José Socorro Castro Gálvez.
El productor de hortalizas en Guasave advirtió que el escenario actual combina el cobro de aranceles, nuevas disposiciones en materia de precios y un mercado que aún no logra estabilizarse al arranque de la temporada, lo que complica la planeación y la rentabilidad de la actividad.
“Estamos entrando a una temporada completamente nueva, con reglas que todavía no terminan de aclararse. No sabemos si este esquema va a funcionar conforme empiecen a subir los volúmenes de exportación”, expresó José Socorro Castro Gálvez, productor de hortalizas en el municipio de Guasave.
El productor recordó que durante gran parte del año pasado se mantuvo la amenaza de imponer un arancel del 20.9 por ciento al tomate mexicano exportado a Estados Unidos, medida que finalmente se concretó en un gravamen del 17 por ciento, actualmente vigente.
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Detalló que este porcentaje se desprende de investigaciones iniciadas desde 1996, relacionadas con el acuerdo de suspensión que regulaba la venta del tomate mexicano para evitar que se colocara por debajo de un precio mínimo. Aunque en la temporada actual no existen restricciones en volumen, cada caja de 25 libras, equivalente a poco más de 11 kilogramos, debe cubrir dicho arancel al ingresar al mercado estadounidense.
Castro Gálvez señaló que la temporada apenas comienza y el mercado aún se encuentra en proceso de ajuste, una situación habitual al inicio del año. A ello se suma la reciente disposición del gobierno mexicano, publicada en el Diario Oficial de la Federación, que establece un precio mínimo sugerido de venta para exportación.
Sin embargo, reconoció que el mecanismo para vigilar su cumplimiento genera inquietud, ya que el gobierno mexicano no tiene facultades para supervisar directamente las ventas en Estados Unidos. De acuerdo con lo expuesto en reuniones del sector, la regulación podría aplicarse mediante denuncias entre productores.
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Advirtió que las sanciones por vender por debajo del precio sugerido podrían incluir la cancelación del permiso de exportación y posibles restricciones fiscales, lo que en los hechos representaría un bloqueo para seguir comercializando al extranjero.
Indicó además que cerca del 90 por ciento de los productores mexicanos vende a través de distribuidores en Estados Unidos, quienes cobran comisión por la comercialización y no están obligados a respetar el precio mínimo sugerido por México. No obstante, cualquier consecuencia recaería únicamente en el agricultor mexicano, no en la empresa extranjera que realiza la venta.
A este panorama se suma el impacto de la inflación, el incremento en los costos de insumos, combustibles, impuestos y servicios, mientras que el mercado no responde al mismo ritmo.
Finalmente, el productor deseó que la temporada sea favorable para quienes dependen de esta actividad, que genera empleo para miles de familias en comunidades rurales, y confió en que la industria hortícola sinaloense, con más de cien años de historia, logre adaptarse a este nuevo contexto comercial.