Un pueblo bicicletero de primer mundo

Guadalajara, Jal.- Por motivos de estudio estoy residiendo temporalmente en Guadalajara, y con tantas bicicletas y ciclovías que hay aquí, me preguntó qué dirían sus habitantes si su alcalde les dijera que son un pueblo bicicletero, como se le saliera decirlo en mayo pasado a la alcaldesa de El Fuerte, Sinaloa, Nubia Ramos, en entrevista telefónica desde Italia en el noticiero Línea Directa.

            Creo, sin duda, que aquí estarían orgullosos de ser muy bicicleteros. El uso de la bicicleta en Guadalajara no está asociado al atraso o a una visión provinciana, sino por el contrario es sinónimo de conciencia social, desarrollo sustentable y de una visión cosmopolita de sí mismos, al estilo de las principales ciudades europeas que se distinguen por la cultura de la bicicleta.

            Guadalajara tiene el programa de gobierno de promoción del uso de la bicicleta tal como lo tienen esas grandes ciudades de Europa, la Ciudad de México y recientemente el estado de Sinaloa con Mazatlán como su primera ciudad en aplicarlo, donde el ciudadano puede tomar una de las más de 2 mil bicicletas públicas distribuidas en 236 estaciones y recorrer la zona metropolitana.

            Además, cada domingo de 8:00 a 12:00 horas se cierran a la circulación de vehículos algunas de las principales avenidas de Guadalajara comprendidas entre los ejes de Vallarta y Chapultepec, para dar lugar al programa llamado Vía RecreActiva que fomenta los paseos familiares dominicales en bicicleta, aunado a diversas actividades de recreación como conciertos musicales, bailables, deportes y juegos infantiles en toda la zona reservada.

            Pero la bicicleta aquí no sólo es ejercicio o esparcimiento, es también democracia y participación ciudadana. Este 9 de julio precisamente se cumplen dos años de que el instituto electoral de Jalisco organizó en 2017 una consulta pública para resolver con el voto de la gente si se retiraba o no la ciclovía del boulevard Marcelino García Barragán, ante las protestas de algunos ciudadanos que consideraban que afectaba el tráfico vehicular haciéndolo más lento en su tránsito desde Guadalajara a Tlaquepaque. El resultado de la consulta fue de 17 mil 274 votos a favor y 4 mil 868 en contra, por lo que la ciclovía se mantuvo.

            Entonces, ¿es motivo de vergüenza para un pueblo decirse bicicletero? Motivo de oprobio es por el contrario ir en contra de esta evolución cultural que tiende a crear ciudades más sustentables y mejores ciudadanos con una mayor conciencia sobre su entorno.

            Son los pasos que debe también seguir Sinaloa, aun con las vergüenzas que este proceso de cambio nos puede producir. Recuerdo por ello la molestia del gobernador Quirino Ordaz Coppel al difundir el mes pasado en sus redes sociales que a unos pocos días de haber inaugurado en Culiacán el nuevo boulevard Rolando Arjona con sus ciclovías, algunos automovilistas ya estaban destruyendo las guarniciones y circulando por el carril confinado para los ciclistas.

            Este cambio cultural no es inmediato, ciertamente es muy difícil en el corto plazo pero también muy reivindicatorio en el largo plazo, porque logrado este nivel de concientización podemos compartir la misma visión sustentable y cosmopolita de las grandes ciudades del mundo. Así, por ejemplo, cuando vayamos a Europa y montemos una bicicleta en Italia, podamos decir con orgullo y sin nada de vergüenza: vengo da un villaggio di biciclette (vengo de un pueblo bicicletero).

            Dialoguemos para conocer más, que el conocimiento nos hace libres.

Twitter: @marcocesarojeda

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