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FILOSOFIA DE CANTINA
31, Agosto 2018
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El sonido de alerta del WhatsApp les erizó la piel y las piernas les flaquearon como el dolor de un látigo en las pantorrillas. Les inundó las vértebras una extraña sensación de inseguridad. Después otro mensaje confirmó el miedo. Estaba expuestos. No lo dudaron y cerraron fuertemente las ventanas y aseguraron las puertas con una furia incontrolable. Buscaron protegerse del rumor que inunda las calles. También recorrieron las cortinas, apagaron las luces hasta quedar a oscuras para que nadie los viera donde se escondían del cuchicheo que brotaba como humo de la casa de los vecinos. El viento despertaba la suciedad de las aceras sin gente en las avenidas.

 
Y en un instante todo fue silencio. Se instauró en las calles. Inició con soltura y frialdad, de calle en calle, su recorrido al ritmo de un viento gordo que danzaba basura. Recorría unas cuadras y tocaba las puertas desoladas con mano sutil. Con una fuerza tan endeble que su vientre se hacía más grande. Parecía querer entrar hasta las cocinas, meterse en las pantuflas de los abuelos. Pero ellos no lo dejarían entrar y arroparon sus cabezas debajo de las camas, en la fortaleza del baño, con el corazón apretujado y un miedo subiendo por la espalda que se instalaba en la nunca erizando los cabellos.
 
La era del terror hacía acto de presencia. Lo habían despertado con un mensaje de WhatsApp; con una entelequia que hacia de la sordera un molusco que se adentraba en las fibras del tímpano hasta poseerlo. Una mentira sobre niños que desparecen, de secuestradores en las calles, de sangre en las banquetas, de muertos inexistentes.
 
Y de pronto otro mensaje WhatsApp, y uno más sobre el fin de los tiempos, del caballo del apocalipsis, del fin de la humanidad. Y ellos lo creyeron y aderezaron sus puertas con más cadenas y candados. Nadie les dijo que los mensajes no eran verdad y la mentira se convirtió en una bola de nieve que fue creciendo hasta convertirse en un alud que todo se traga, que va derrumbando a su paso los árboles, hasta el silencio.
 
No han salido; no saldrán hasta que otro mensaje de WhatsApp diga que todo es mentira. Por lo pronto siguen agazapados consumiendo mentiras.
 
Convirtieron la era del terror en las fauces de la bestia y todo por un mensaje de WhatsApp. De mentiras el cuerpo de la bestia, de falacias la era del terror. 
 
 
Twitter @EliudVelazquez 
Facebook Eliud Velázquez Barba
Correo calamarespejo@hotmail.com 
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