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FILOSOFIA DE CANTINA
Dueño de fantasmas
15, Marzo 2018
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Dejemos que los “otros” ganen su partida, que repartan su miel sobre nosotros y que nuestro orgullo se nos suba por los pies hasta que llegue a la garganta. Dejemos que su voz sea la nuestra y que su lucha abandere nuestros destinos. Dejemos que sus preseas de oro; sus Óscares; los goles en el extranjero; los inventos que salvan vidas; sus discursos en la ONU sean nuestro presunción.

 
Somos el México que se adueña de los triunfos. Que se adueña de los momentos, de los personajes: “Y es mexicano”; “es mi vecino”; es amigo de un primo que lo conoció a través de otro primo lejano” solemos escuchar en las calles, los cafés, los abarrotes, leer en las redes sociales.
 
Somos una sociedad que festeja, hasta el cansancio, la conquista que “ellos” con demasiado esfuerzo, sin una sola gota de ayuda, sin el más mínimo apoyo han obtenido. Con su talento nato.
 
Hace algunos años fue Ana Gabriela Guevara en el atletismo; hoy Guillermo del Toro en el cine hollywoodense; hace algunos años Rafael Márquez en el futbol europeo. Y de un sinnúmero más. Incluso de los mismos trasgresores de la ley no adueñamos.
 
Ídolos reales y a la vez falsos. Y si, es una contradicción pero eso son: ídolos que se convierten en un “tablita” salvadora en medio del fracaso en el que nos zambullimos sin recato. Lo que hace aferrarnos al oxigeno que el inmenso mar de los fracasos nos arrebata. El poco aire fresco que nos queda dentro de la burbuja.
 
Hemos tomado sus triunfos pero no sus fracasos. No sus desvelos, las desdichas, porque no nos interesa el esfuerzo cotidiano. Porque el triunfo siempre será más deleitoso. El fracaso tan solo en una oscura llaga.
 
¿Cuándo sucedió esto? ¿Cuándo nos convertimos en amos y señores del triunfo ajeno? ¿Quién nos otorgó esa encomienda? Quizá el absorto de vernos débiles ante los ojos ajenos, ante la sabiduría que nunca tendremos.
 
México: el país que se ilumina de la luz de otros.  
México: el país de la voz ajena.
México: el de los orgullosos y huérfanos. 
 
Así es México; así es el lugar en el que me tocó vivir. El lugar con límites y limitantes pero dueño de lo que debe ser dueño. 
 
Hagamos del esfuerzo el mejor aliado y dejemos de lado el orgullo de los “otros” que nada valdrá cuando venga la hecatombe. Porque esto todavía no llega al final.
 
Twitter @EliudVelazquez 
Facebook Eliud Velázquez Barba
Correo calamarespejo@hotmail.com 
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