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FILOSOFIA DE CANTINA
A diestra y siniestra
01, Marzo 2018
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El puño bien apretado, y con una gran dosis de odio, surcó los aires hasta encontrar la mandíbula de su oponente, que siente un calambre en el cuerpo por el golpe, en una cátedra de boxeo de alto nivel pugilístico. A diestra y siniestra noquea a su oponente.

 
Por otro lado, una silla vuela de un extremo a otro para estrellarse sobre la cabeza de un hombre, al cual, debido al tremendo impacto le brota la sangre como un manantial. Alguien más, en acto vandálico y cobarde, golpea por la espalda a un joven hasta dejarlo casi inconsciente. Luego se desata la furia de manera campal. En un inesperado “todos contra todos”.
 
Dos bandos se enfrentan en un callejón sin salida y dónde al parecer las navajas despuntarán al aire con su infernal brillo buscado las carnes blandas. Los bandos disputan con ahínco su territorio. Y uno se pregunta ¿qué hombre en su sano juicio no defendería a capa y espada su terreno, el lugar donde, vive el barrio al que pertenece, la calle en la que convive o la casa en la que habita? ¿Quién no defendería el poco territorito que le queda para soñar?
 
Pero por desgracia esto no es así: no se disputa el barrio, la calle, la casa o la dignidad. Un hombre casi mata a golpes a otro dejándole el rostro ensangrentado, con una herida enorme en la frente, por una migaja de país. Dos bandos disputan, no la dignidad, si las candidaturas, aparecer en las boletas o en las listas de las plurinominales. Así de crudo y simple. Con el uso de la fuerza; con el ataviar de la violencia buscan que su partido (léase cualquiera) los arrope de una sacralidad electorera. A golpes una candidatura.
 
Y por cierto existe clara evidencia. En las redes circula el video con las situaciones antes descritas.
 
Es como la escena de una película de los años ochenta, donde una pandilla busca salvar su honor. Pero no lo es. Los partidos políticos construyen con violencia sus candidaturas y amarran las navajas del odio pisando la poca dignidad que les quedaba. Qué triste y sin ficción.
 
Así como se disputa con exceso de violencia ser envestido en la política, así se mancilla la honorabilidad de un país que ve pasar con ironía el tiempo y se mancha de sangre. Odio puro, puro odio electoral. Avaricia partidista.
 
Twitter @EliudVelazquez 
Facebook Eliud Velázquez Barba
Correo calamarespejo@hotmail.com 
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