ACCESO
Por favor teclee su usuario y contraseña para acceder a las funcionalidades extras, así como personalizar la suscripció al boletín de lineadirectaportal.com
No soy usuario, deseo registrarme.
22, Junio 2018


CONTACTO   
HEMEROTECA   
COLUMNAS
TIEMPO DE OPINION
Causa no, consecuencia
26, Febrero 2018
Otras columnas del autor
Más columnas del autor...

El que los periodistas estemos en medio de la cobertura de hechos violentos, como el iniciado en la ciudad de Los Mochis y culminado por la Calle 19 en el municipio de Guasave el pasado fin de semana, no es lo que genera ese ambiente de inseguridad. Nuestra presencia, la de todos los medios, es consecuencia, no la generadora de esa ola violenta que padece la sociedad sinaloense.

Los comunicadores estamos ahí porque ese esa es nuestra responsabilidad ante la sociedad, que requiere de ser informada. Ese es el rol que jugamos. La agresión que directamente sufrieron nuestros compañeros Ararak Salomón, de Línea Directa, y Juan Francisco Ponce, del periódico El Debate, de parte de agentes preventivos del municipio de Ahome, junto con la posterior conducta durante el velorio y el sepelio de su comandante tan vilmente asesinado, muestra a una policía con serios problemas de formación y muy proclive a la violación de los derechos de las personas.

Entiendo que al calor de los acontecimientos hubo una reacción de frustración y coraje de parte de los efectivos policiacos, que desencadenó esa irracional agresión contra los comunicadores.

Si no tuvieron la capacidad de controlar su coraje ante los hechos, seguro habrán tenidos problemas serios para aprobar el famoso examen de control y confianza al que por obligación son sometidos para poder pertenecer a una corporación policiaca.

Reporteros y policías conocen su trabajo, y cada quien sabe hasta dónde puede llegar. Era cuestión de que todo se hubiera concretado a la aplicación de los protocolos que ya se tienen y a los que deben sujetar ambos.

Ahora bien, no es poca cosa la actuación violenta de los policías en contra de los comunicadores, porque ello puede ser un detonante que incite mayor violencia en contra de los trabajadores de los medios.

Pero, además, es también muy preocupante que en esta situación se ponga al descubierto a una corporación policiaca, o cuando menos un grupo de sus integrantes, que privilegian la reacción violenta al diálogo para arreglar cualquier conflicto.

Bueno que todo sucedió en un lugar con muchos testigos, que presenciaron los hechos. ¿Cuál hubiera sido la actuación de esos elementos en un lugar solo y con esa ira incontrolable que manifestaban? Eso es un grave riesgo.

Finalmente se entiende el estado de ánimo de los policías en esos momentos, y también el afán de lograr la mejor cobertura de parte de los comunicadores agredidos.

Pero se tiene que dejar muy en claro. No, los periodistas no estamos en la cobertura de esos hechos violentos por gusto, ni tampoco nuestra presencia es la que los genera. No somos causa, sino consecuencia de lo que se ha dejado crecer este monstruo de la violencia.

Tampoco desconocemos que en aras de la libertad de expresión no pocos compañeros han llegado a excesos, pero creo que, al igual que en las filas policiacas, esos granitos en el arroz son los menos.

Y ni tan siquiera se trata de que lleguen las disculpas. La mejor disculpa que se puede brindar a los periodistas es el que se les permita realizar su trabajo, apegados a lo que establecen elementales medidas para su seguridad y el respeto a la escena del crimen. Nada más.

De salida…Lenta reacción para la ayuda a la víctima colateral de los violentos hechos del sábado pasado. Un humilde trabajador del campo murió al ser alcanzado por una bala perdida del enfrentamiento entre policías y presuntos delincuentes. El artículo 40 de la Ley de Atención y Protección a Víctimas establece: “El Estado y los Municipios donde se haya cometido el hecho victimizante apoyarán a las víctimas indirectas, con los gastos funerarios que deban cubrirse por el fallecimiento de la víctima directa cuando la causa de la muerte sea homicidio.

Estos gastos incluirán los de trasporte, cuando el fallecimiento se haya producido en un lugar distinto al de su lugar de origen o cuando sus familiares decidan inhumar su cuerpo en otro lugar. Por ningún motivo se prohibirá a las víctimas ver los restos de sus familiares, si es su deseo hacerlo. Si los familiares de las víctimas deben desplazarse del lugar en el que se encuentran hacia otro lugar para los trámites de reconocimiento, se deberán cubrir también sus gastos. El pago de los apoyos económicos aquí mencionados, se gestionará conforme a lo que establezcan las normas reglamentarias aplicables”.

FACEBOOK Enrique Gutiérrez

TWITTER @ENRIQUEGUTIERR

CORREO egutierrez@rsn.com.mx

Otras Noticias
Estado
MÁS LEÍDAS
Prevé Cobaes captar 13 mil nuevos alumnos para ciclo 2018-2019
Prevé Cobaes captar 13 mil nuevos alumnos para ciclo 2018-2019
Benefician jóvenes de “Contecho” a familias de la Ferrusquilla
Pueblos aledaños a Huites más tranquilos al descartarse riesgo
Minera Río Tinto asegura que jales no son nocivos a la salud
SAS e ISIC cierran Temporada Primavera
Choix, pueblo señorial de fuerza y ricas tradiciones
Arruinan heces fecales de perros lo ‘bonito’ de Mazatlán
Tomará APF secundaria que fue saqueada por delincuentes
Ve PAN abuso de poder contra Higuera en caso tiburonario
Mendelex, al servicio de tu salud
Descarga la APP de Línea Directa en tu MOVIL
TWITTER