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EN DEFENSA DE LA POLITICA
Puente sin destino
29, Octubre 2017
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Un puente cuando se construye es con la finalidad de atravesar una zona intransitable, con la finalidad de que llegues a un lugar, en que en condiciones normales hubieras tardado horas o días.
 
El puente lo trazan ingenieros, es un homenaje a la unión, un puente une, une culturas, une sociedades, un puente hasta puede prevenir desastres.
 
Pero ¿Que pasa cuando se construyen puentes que no van a ninguna parte?, ¿De que sirve el esfuerzo de los ingenieros si el puente está mal calculado y el puente te devuelve a donde mismo o no te lleva ningún destino?
 
En el 2018, varios proyectos políticos van a querer trazarse, los ánimos ya se están moviendo sórdidamente ¿Cuántos de esos son puentes bien hechos? ¿Cuántos de esos son puentes que no van a ninguna parte?
 
El puente bien hecho, el puente que conduce a otro lugar, es aquel que se planea, aquel que se calcula el costo-beneficio, aquel en donde se traza una ruta de compromisos y en la política de verdad los compromisos se hacen y se cumplen, para trazar un puente siempre debe de haber compromisos de por medio, si no pasa esto el puente se rompe o se dinamita tarde o temprano.
 
En política, los compromisos son el concreto con el que se construyen los puentes, no saberlos es ir a ninguna parte. Ir haciendo política sin saber lo que es un compromiso es estar acostado en una hamaca y abajo tiburones, de repente la hamaca se puede voltear (o te la pueden voltear), te caes y los tiburones te comen de un solo bocado.
 
Ya viene la lucha local por las alcaldías, las diputaciones federales, locales y las senadurías, quien trace su trayecto haciendo compromisos bien calculados y haciendo equipo, podrá construir puentes tirantados que los hagan llegar tranquilamente a su destino, la alcaldía, la curul o el escaño.
 
Pero construir un puente que no lleva a ningún lado es fácil, no hagas ningún compromiso, vuélvete indiferente, intenta verle la cara a todos, échale mentiras hasta a tu propio equipo, enójate como mecanismo de amiedar a tus colaboradores, exhíbete como fuerte en las encuestas y en las decisiones, desespérate, lo más seguro es que en el trayecto te desorientes con el bello paisaje, aunque los espejismos te confundan, ir así en política… es ir a ninguna parte, de nada servirá el esfuerzo. Al final te quedas brutalmente solo.
 
En este 2018, en que la sociedad ocupa un puente sólido para reconstruirse y que la política ocupa reconstituirse, es a través de los acuerdos, de los compromisos, no de migajas, ni de despensas como se reconstruye el tejido social. En Sinaloa su gente quiere a hombres y mujeres de verdad, que sepan sentir, que sepan cumplir compromisos, que sepan construir puentes de verdad.
 
En este 2018, la gente va a salir a votar por quienes cumplan compromisos, va a votar por quienes los puedan mirar a los ojos.
 
En política, ser indiferente es peligroso, bien decía Elie Wiessel sobre el peligro de la indiferencia:
 
Ser indiferente es más peligroso que el odio o la ira.
 
Hay que tener cuidado con la indiferencia, ese es el puente que lleva a ninguna parte… políticamente hablando, por que pasa por el odio y la ira y ya vimos que el odio nos devuelve al mismo lugar de donde empezamos, pero antes desgasta y Sinaloa ya no está para desgastarse.
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