ACCESO
Por favor teclee su usuario y contraseña para acceder a las funcionalidades extras, así como personalizar la suscripció al boletín de lineadirectaportal.com
No soy usuario, deseo registrarme.
25, Marzo 2017


CONTACTO   
HEMEROTECA   
COLUMNAS
FILOSOFIA DE CANTINA
29, Diciembre 2016
Otras columnas del autor
Más columnas del autor...

Finaliza la lucha presencial de un año donde todo nos atiborra, donde el silencio se hace más grande, más intenso; único e incomprensible.

 
Desde la muerte de Prince hasta el descenso hasta los infiernos de David Bowie y la desolación que dejó George Michael al sucumbir ante la desdicha de la muerte, todo se muestra más gris. Este 2016 que se va, como otro adiós, como otro año de sinsabores nos hace quedarnos más solos. Nos hace sentir que estamos en la esquina de un callejón sin salida en un barrio contrario mientras las puntas del brillo se asoman como un pequeño submundo de la muerte. Desde el Rock, el Pop, el Jazz, la música académica, el Soul, el Gospel se han visto mermado por el ataque certero de la guadaña.
 
No recuerdo tantas voces (e instrumentos) acaecidas en tan sólo un año. No recuerdo; ni siquiera la historia lo recuerda, de eso estoy seguro. Que difícil pensar que la historia se hace destruyendo la historia misma. Este 2016 fue para despedirnos de la música, de los senderos llenos de sonidos, de los músicos que desde distintos senderos nos dieron un pequeño regalo. Una tesitura no escuchada , un pizzicato no entendido, una nota no alcanzada: pero descubierta.
 
Este año, Glenn Frey, dijo que ya no había otro chico nuevo en el pueblo, que no podrá visitar el Hotel California; ni Pierre Boulez podrá experimentar con la Filarmónica de Nueva York y dejará de ser una de las principales figuras de la música clásica moderna con un renombre intachable en la música.
 
Debo confesar que unas muertes duelen más que otras. Algunas se meten hasta en los tuétanos y otras tan solo son un pequeño llanto merecido. Un llanto tan pequeño que es casi imperceptible pero que ahí está y que no sana con nada. Ni con el saxofón de “Gato” Barbieri quien falleció el pasado 2 de abril, ni con el conteo final del Mayor Tom.
 
La música se ha enlutado en esta sumatoria de situaciones de orden económico, político y cultural. Cascada de alergias que se dejan venir sin avisar, sin darnos una pista pero que duelen en lo profundo.
 
Un 2016 para olvida , pero también para empezar a venerar y cantar un poco más alto; subirle al volumen del ordenador para despertar a los vecinos que todos los días escuchan asesinatos en sus aparatos de sonidos. Purificarles los oídos.
 
Ni modo 2016 te llevaste una buena parte de la legendaria raza de oro. No podemos pelear al tú por tú con los concretados odios de la muerte, no podemos. Si lo hacemos, nos cercena los oídos. Venga este 2017 con menos muertes indeseadas. Ese será otro adiós.
 
 
 
 
Twitter @EliudVelazquez
Facebook Eliud Velázquez Barba
Correo [email protected] 
Otras Noticias
Estado
MÁS LEÍDAS
'Reducida a basura y chatarra...
'Reducida a basura y...
Tras casi 5 horas,...
LDTV 1ra Emisión...
LDTV 1ra Emisión...
Sin denuncia por...
LDTV 1ra Emisión...
LDTV 1ra Emisión...
LDTV 1ra Emisión...
LDTV 1ra Emisión...
LDTV 1ra Emisión...
Descarga la APP de Línea Directa en tu MOVIL
TWITTER