ACCESO
Por favor teclee su usuario y contraseña para acceder a las funcionalidades extras, así como personalizar la suscripció al boletín de lineadirectaportal.com
No soy usuario, deseo registrarme.
14, Diciembre 2017


CONTACTO   
HEMEROTECA   
COLUMNAS
FILOSOFIA DE CANTINA
Las manifestaciones finales
15, Diciembre 2016
Otras columnas del autor
Más columnas del autor...

Respirar frente a la puerta con gran profundidad; impulsar nuestro aire hacia fuera con toda la rabia contenida; sentir el escollo de la ignominia sobre la espalda; pulsar la bandera del desosiego y alzar la voz hasta los infinitos, mientras la garganta se desgañita, son de cualquier humano.

Léase lo anterior como una imagen de alguien que se manifiesta con férrea costumbre ante el embate de injusticia y ante la desdicha de verse en desventaja frente a un gobierno (de cualquier índole: sindical, municipal, estatal o federal).

Desde el surgimiento de la definición de “hombre moderno”, hasta nuestros días, manifestarnos ha sido una de las garantías individuales más elementales y utilizadas por hombres y mujeres que buscan un pequeño trozo de justicia y de razón en su lucha ¿Cuál? la que sea para usted y que le gustaría poner en contexto. Nunca sobran las palabras para desdecir, para socavar la injusticia, para someter la ira frente al tirano, no, nunca sobrarán.

Hoy en día podemos leer, escuchar, ver en distintos medios de comunicación las manifestaciones que surgen desde todos los frentes, desde todas las latitudes: enfermeras, policías, albañiles, burócratas, maestros, desplazados y un largo etcétera se manifiestan en tumultos ante la avaricia y la discordia. Puede ser abril, junio, septiembre, cualquier mes es justo para mostrarnos hábiles ante la discordia; pero hay una manifestación que me suena siempre algo extraña, rara e incluso puedo decir falsa: la manifestación final de un reinado oprobioso. Esas que surgen cuando un trienio municipal termina o cuando la recta final de un gobierno estatal asoma la cabeza o cuando el gobierno federal sucumbe ante los constitucionales 6 años de discordia. No dudo de la legitimidad de algunas, de la necesidad de otras y de la ingenuidad de algunas más. No, lo entiendo, nadie puede decirnos (y esta sección no lo será nunca, tan solo es una expresión de un tipo que ve sus tiempos, lo que le tocó vivir) cuando expresarnos, ni cuando sentir dolor, ni mucho menos cuando sentir la opresión en el cuello pero si es de llamar la atención. A veces me pregunto cuando veo de nueva cuenta los portales de noticias, la televisión, enciendo la radio local y en ocasiones nacional ¿En verdad no nos dimos cuenta desde el principio o por le menos a mediados de una administración de las injusticias que el poder comete? ¿Por qué tuvimos que esperar hasta el final para poder atender el problema, cuando todo poder mal habido da muestras de su podredumbre? ¿Esto se omite o se olvida por miedo, esperanza o soberbia? ¿o es una simple estrategia política que apoya el miedo y la complicidad? Sería justo decir que toda manifestación debe ser justa desde cualquier vertiente pero siempre ronda la guadaña del “lleve agua a su molina” o de “muera el rey, viva el rey”. Ni como hacerle en un país donde manifestarse es sinónimo de oscurantismo político. “usted gríllele, algo bueno sacará”.

Twitter @EliudVelazquez
Facebook Eliud Velázquez Barba
Correo calamarespejo@hotmail.com

Otras Noticias
Estado
MÁS LEÍDAS
Descarga la APP de Línea Directa en tu MOVIL
TWITTER