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Lo mejor, su preparación
12, Diciembre 2016
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Es cierto, no fue una gran pelea como para señalar que Julio César Chávez Jr. está para cosas importantes en estos momentos. Pero debo destacar que pese a su prolongada inactividad, el hijo de la leyenda le demostró al mundo boxístico que en esta batalla contra Dominik Britsch tomó las cosas con mucha seriedad en cuanto a preparación física.

 
Que no haya noqueado al alemán también pasa a segundo término. Una cosa está asociada con la otra. No se puede actuar con la misma potencia y precisión cuando se aleja del cuadrilátero y del gimnasio como el ex campeón mundial mediano lo hizo en todo este tiempo. 
 
La potencia en los puños de Chávez Jr. no tuvo esa contundencia que lo llevó a ganar de forma invicta el cinturón del CMB, pero sí mucha precisión. El castigo al cuerpo y rostro de Dominik marcó superioridad durante los diez episodios. Al menos en mi apreciación el sinaloense ganó 9 de los 10 rounds. 
 
Julio César tuvo rapidez de piernas, factor importante para cerrarle los espacios al valiente adversario que nunca tiró la toalla. Prefirió morir de pie ante antes que dar la espalda. Tal vez para muchos se trataba de un contrincante predestinado a lanzarse un clavado en los primeros asaltos o cuando se diera cuenta que por muchos esfuerzos que hiciera, le resultaría imposible vencer al hombre que miles de aficionados arropaban en la Arena Monterrey. 
 
Me gustó su rapidez de manos y el castigo incesante que aplicó a las zonas blandas, soltando una y otra vez ese gancho de izquierda al hígado que seguramente debió lastimar a Britsch. Hizo todo bien, de tal forma que no dejó rendija alguna por dónde se le cuestionara, aunque hubo alguno que otro que sí lo hizo, porque su apellido sigue pesando bastante. 
 
El 2017 puede ser el año en que recupere sus bonos, y también el título. Pero requiere de al menos un par de combates más antes de toparse con alguien de mucho calibre. 
 
Y en ese camino ya se ha colocado el mazatleco Gilberto “Zurdo” Ramírez, que más tardaron en dar el fallo a favor de Julio César que él en lanzar un reto a través de las redes sociales. Ramírez le mandó un mensaje diciéndole que si buscaba duelos de más relieve, allí estaba él. Y no hay que descartarlo para septiembre próximo. 
 
Ese choque sería interesante, y más para los sinaloenses. Una combinación perfecta para gozar de un encuentro explosivo, siempre y cuando, repito, Chávez Jr. decida no bajarse del camión en que se ha subido. 
 
Habrá quienes consideren que el culichi no tiene posibilidades. Pero yo opino diferente. Si algo distingue a Julio es su fortaleza y pegada. Y si algo no hemos visto del porteño, es que en nadie se ha cruzado en su carrera con las características de un boxeador consumado. 
 
Por el interés que puede despertar dicho duelo, casi puedo asegurar que desde ya, esa confrontación está en el horno. Cuestión de esperar. 
 
 
Retorno. En la misma función reapareció Omar Soto, el otro hijo de la leyenda. Tenía más o menos el tiempo de su hermano sin actividad y lo hizo con un nocaut que gran parte del público desaprobó su triunfo que se registró en 40 segundos sobre un guasavense de apellido Chávez y de nombre César.
 
La afición se metió con Omar no porque duden de su capacidad, sino por el hecho de que el adversario no tenía los argumentos como para ponerlo a prueba, o al menos el “Businessman” no le dio esa oportunidad.  
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