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Un solitario con guitarra
19, Octubre 2016
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“Tan fácil es disecar los sueño ocultos en la arena; fuera de este lago nada nos puede roer la piel”…escribió un amigo en una libreta casi desecha, en una tarde cualquiera y también desecha. Para aferrarse a la música y componer una canción, sus líneas, provenían acompañadas del sonido que produce el rasgueo de una guitarra antes de “caja” que eléctrica. Combinaba las expresiones literarias con la música en una comunión casi santa, casi precisa en medio de la tarde. Así, retacó nuestros días de canciones poéticas que enmarcaban la solitaria vida de un tipo que ama la guitarra y que a nosotros, sus acompañantes nos gustaba. Hoy sigue corto de composiciones pero sé que guarda más poesía en el bolsillo de su pantalón. Él está sentenciado a ganar un Nobel de Literatura o a que la Academia sueca por lo menos lo mencione. Y cabe destacar que esto es lo que abrió el anuncio de la próxima entrega del Premio Nobel de Literatura, conferido al compositor estadounidense Bob Dylan. Todos los creadores son candidatos a ganar un premio de esta envergadura. Pero también abrió la boca de la bestia, la rabia de los impíos que pujan entre llantos por semejante “aberración”. Triturando la premisa básica de que la literatura es para literatos y no para quien guste de acompañar la palabra con un poco de “aderezo”. 


Yo no sé si Bob Dylan acepte distingo como ese, pero lo hace peculiar y pone a todos los creadores de letras fulminantes, por encima de cualquier tipo que se presuma de escritor. Tampoco sé si es merecido o no; eso lo juzga el tiempo; pero si sé que muchos poetas, novelistas o ensayista buscan que su trabajo literario tenga algo de “ritmo”, “musicalidad”, “tonalidad” o por lo menos “ritmo”. ¿No son estos elementos plenamente identificados, en primer término, con la música? Basta con asistir un taller literario para reacomodar estos conceptos siempre requeridos en cualquier texto, por maestro que se jacte de maestro. 
 
Por otra parte, la difusión y propagación de la simbiosis Dyliana: ser músico-literario, pone atención a lo que habíamos olvidado y a su vez en el centro: Las letras acompañadas con música también son escritura. No lo olvidemos. 
 
Por último me pregunto ¿Qué hay de exquisito y misterioso, pero sobre todo propositivo en las letras de Bob Dylan que lo hacen superior a otros compositores de su tiempo, pero también de otras latitudes? Su arrojo. No fue casualidad que el poeta chileno Nicanor Parra, en su locura vivaz, propusiera que Dylan era más poeta que muchos. 
 
Hoy mi amigo puede esperar el fruto de una propuesta al Nobel con su magia musical y literaria que pocos pueden gozar.
 
 
Twitter @EliudVelazquez
Facebook Eliud Velázquez Barba
Correo [email protected] 
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